Política

Antiguo consejo chino

Había un campesino chino, pobre pero sabio, que trabajaba la tierra con su hijo. Un día el hijo le dijo: “¡Padre, qué desgracia! Se ha ido el caballo”. “¿Por qué le llamas desgracia?”, respondió el padre. “Veremos qué trae el tiempo”.

A los días el caballo regresó, acompañado de otro caballo. “¡Padre, qué suerte! Nuestro caballo ha traído otro caballo”. “¿Por qué le llamas suerte?”, dijo el padre. “Veamos qué trae el tiempo”. Días después, el muchacho quiso montar el caballo “nuevo”, y este, no acostumbrado al jinete, lo arrojó al suelo. “¡Padre, qué desgracia! ¡Me he quebrado una pierna!” Su padre, sentenció: “¿Por qué le llamas desgracia? Veamos qué trae el tiempo”.

Días después fueron a la aldea unos enviados del rey buscando jóvenes para llevarlos a la guerra. Pasaron a la casa del viejo y al ver al joven con su pierna entablillada, lo dejaron y siguieron de largo.

El joven comprendió que nunca hay que dar ni la desgracia ni la fortuna como absolutas, sino que hay que darle tiempo al tiempo para ver si algo es malo o bueno. La moraleja de este consejo es que: la vida da tantas vueltas, y es tan paradójico su desarrollo que lo malo se hace bueno, y lo bueno malo.

Lo mejor es vivir lo mejor de cada día, esperar con ilusión el día de mañana y confiar en DIOS, porque todo sucede con un propósito para nuestra vida. Autor anónimo.

Amigo lector: la vida corre vertiginosamente, tenemos prisa para llegar, hacer, resolver asuntos y pendientes, urgencias y lo que se acumule. Siempre nos falta tiempo.

Como el viejo campesino: ciertos que no todo depende de uno, acudamos a la paciencia, ese rasgo de madurez que posibilita esperar que las cosas sucedan y nos permite aceptar y afrontar la vida con optimismo y tranquilidad; démosle tiempo al tiempo y aprovechemos las exigencias para ver en cada obstáculo una oportunidad.

Y no piense que ser paciente es cruzarse de brazos y permanecer pasivo; al contrario, es aplicar esa fuerza que lo impulsa a transitar por situaciones caóticas sin derrumbarse. No se desespere, resista y con calma piense en soluciones. Confíe que la paciencia es un árbol de raíz amarga pero de frutos dulces. Usted, ¿qué opina? _

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Jorge Reynoso M.
  • Jorge Reynoso M.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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