Me encanta la idea de que Margarita Zavala y su señor don esposo (lo deben conocer, es un chaparrito, peloncito de lentes como diría el ex presidente del PAN Hellboy Espino) haya anunciado que finalmente su partido haya alcanzado el mínimo indispensable para darle vuelo a la hilacha a costillas del erario.
Eso da gusto, que el Comandante Borolas avance en el cumplimiento de su sueño de convertirse en el Lord Mountbatten de petatiux.
Lo único que me parece molesto es que en la celebración de México Libre no hayan pasado tres cosas: que solo se les haya ocurrido a su organización secreta el nombre de México Libre en vez de recurrir a algo más atractivo como “Narcoguerra para todos” o “Los shots de tequila van por nuestra cuenta” o “Haiga sido como haiga sido”; que nadie se tome el tiempo de felicitar a las fotocopias, bots y jeiters tumbaburrísticos sin cuya participación estos logros no habrían tenido oportunidad; y, lo menos considerado, que nadie le dé el crédito que se merece a García Luna Productions, puntal de este proyecto, a pesar de que ahora me lo nieguen tres veces nada más por estar en el tambo, organizar montajes televisivos y, según la justicia gringa, entregarse a los cárteles que prometió combatir.
Es como Chayito Robles que se ha acostumbrado a hablar de sí misma cual protagonista de una telenovela, “Estafas maestras a domicilio”, sin el debido reconocimiento a quienes se manifestaron a favor de la ex secretaria, de una manera comprometida, empática, gratuita y voluntaria. Una gran narrativa para serie de Netflix donde además de los grupos que casi ni se veían acarreados, vimos al abogado utilitario y materialista que de manera ostentosa renunció al caso por falta de pago, dicen que para demostrar que su clienta está más amolada que aquellos que no recibieron los apoyos de la Sedesol ni de la Sedatu bajo su administración.
Lo malo es que quizá un poco para taparle el ojo al macho —sobre todo ahora que me lo agarraron tratando de eternizar a su secretario ejecutivo, Edmundo Jacobo Molina, que de por sí ya lleva 11 años en el INE— el gran jefe cara pálida, Lorenzo Córdova, Tatanka para los cuates, ya dijo que no hay nada que celebrar, que todavía hay que revisar si Taxi Libre, digo México Libre, de veras cumplió con los requisitos o, como diría Trum sobre su intento de impeachment, “Todo fue una puta mentira”.
Lo dudo, sabemos que serían incapaces de hacer trampa.
jairo.calixto@milenio.com
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