Política

Historia personal del bot

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Soy un gran admirador de un gremio tan criticado, socorrido y sobre explotado por sus padrotes como el de los bots, trolls y jéiters. La experiencia me ha permitido comprobar que trabajan horas extras, a marchas forzadas y tienen la tenacidad de las moscas, con un ímpetu nada forzado, aunque sea digno de mejor causa. Fue triste cuando ante la caída estrepitosa de México libre, el proyecto ocio-cultural del matrimonio Zavala, esta noble feligresía de los chingaquedito (bueno, ni tan quedito) estuvo a punto de desaparecer por falta de inversionistas que mantuvieran encendida la llama de furor forense ultraderechoso.

Afortunadamente para el público conocedor, apareció el Tumor de Claudio X., el multimillonario nada seductor, a inyectarle energéticos wattajes a la nación bot y algoritmos torcidos que los acompañan, que ya tenían ansia de militancia. Claro, ahora venían recargados y vestidos para matar.

Y con una capacidad de respuesta, papá, que ya quisieran en un teibol después de una sobredosis de viagra. Apenas estás pensando en decir que confundir a los dentistas taiwaneses con los dentistas mexicanos que escriben libros tremendistas (me parece que el volumen se llama “Gatell, el nuevo Hannbal Lecter”) es una jalada, cuando de inmediato los bots se apersonan en manada mentándote la madre. Y aunque los mensajes automatizados no son VIP porque repiten los mismo dichos guangos, insultos y guarradas, es bonito ver que están en activo, compulsivos e impulsivos, pero no estaría mal que le metieran algo más de sinapsis a la programación.

Digo, desde antes de que a AMLO le hubieran hecho la prueba de covid que luego salió positiva (ahí sí mejor se hubiera inyectado la vacuna desde endenantes, aunque sus Salieris lo estuvieran chingue y jode como están chingue y jode regañándolo por no habérsela puesto), ya estaban haciendo los piores memes esa noche. Los más chidos fueron los bots de carne y hueso cuyo sospechosismo delirante los llevó a decir que todo estaba inventado. O sea, hasta el covid ajeno les hace daño. Pero como AMLO juega con la mente de sus adversarios como un minino con su bola de estambre, ahí los tienes inventando que no tiene covid, que es onda de la DEA, que es un compló, que en Dinamarca esas cosas no pasan...

Como quiera que sea, a los granjeros del rancho eléctrico sí les falta echarle más ganitas a sus creaciones, pues para que mi Lic. Peña se vea más humano que ellos, está cabrón.

jairo.calixto@milenio.com
@jairocalixto

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Jairo Calixto Albarrán
  • Jairo Calixto Albarrán
  • jairo.calixto@milenio.com
  • Periodista producto de un extraño experimento cultural-social-educativo marxista, rockero, populachero, libresco y televisionudo / Escribe de lunes a viernes su columna "Política cero"
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