Cada vez que Trump dice una barrabasada, hace montajes peor que los de #LordMontajes (lo de señora que fue a dejarle su cajita feliz parecía show de Alazraki), cuando saca a pasear su nula empatía y habla como la Chimoltrufia, amenaza urbi et orbi o suelta más fake news que Rivapayacho, Brozo y Milei juntos, no solo queda del nabo, sino que deja en calidad de tarúpida a la feligresía a la que se dirige.
Y es que con esa actitud se entiende que Trumpzilla considera que los trumpistas son tan pobres de entendederas y tan fácilmente manipulables que ni siquiera tiene que esforzarse en producir discursos un poquito más elaborados. Bueno, solo un poquito pues se ha demostrado que a lo sumo el presichente gringo utiliza el mismo nivel de vocabulario que un estudiante de tercer grado.
Por eso asegura que ya ganó la guerra tres veces con Irán, por eso no ha parado de decir que Epstein solo era un conocido de camión, que el papa León XIV es un comunista y que es el Jesucristo de los fachos.
Claro, ya cuando vio que se le venían las cruzadas encima le bajó tres rayitas a sus delirios.
Y todavía sus émulos son todavía más burdos. Ahí tenemos a toda la ultraderecha mediática haciendo berrinches porque la presidenta Sheinbaum va a ir a Barcelona a una cumbre de presidentes progresistas para hacer un frente ante la fachósfera que se siente muy sacalepunta. O más bien se sentía, pues luego de haber ganado espacios porque la gente estaba papando moscas creyendo en las niposverdades del imperialismo neoliiberal, ahora se los está cargando el payaso porque las masas se despiertan con conciencia de clase: el presiduende Milei está en capilla, a un mes de haber entrado a la chamba el Kast tiene a Chile en el averno económico, se derrumbó el Pinochet de Hungría (y Magyar, el ganador, ya anunció que va a dejar de financiar los fachitos de Vox), los ultraderechairos franquistas van en picada, Satanyahu malbarató la carta del holocausto con su manada de genocidios y holocaustos; y los MAGA abandonan al cheeto tamaño caguama y JD Vader jala menos gente que el PRIAN y don Cucaracho.
Trump, que se sentía todo poderoso como Homelander (el falso súper héroe trompiano de la serie The Boys, autoritario y ojéis), va descubriendo que la gente no lo quiere, ni lo valora, sino que en realidad le tiene miedo porque tiene sus dedos de morcilla en el botón rojo. Un miedo que se va diluyendo porque los iraníes descubrieron que el blasfemo narciso de Jabba The Trump, va desnudo y no es invencible.