Pensé que no había nadie más bravucón, panchero y neuras, nivel el Subjefe Diego, que Salgado Maspedonio cuando salió como toro en cristalería en el INE donde, claro, tampoco es que mi Tatanka Córdova y Murayamasamí hayan dejado de comportarse cual forcados sacándole la lengua al astado mientras le hacen a la mamá campanita. Ese Félix es tremendo armando panchos, haciéndola de pedo a gritos y sombrerazos, y amenazando como si eso pudiera hacer funcionar la vieja, corroída, artrítica y oxidada maquinaria del Instituto Nacional Electorero. Al principio presionaba como el expresichente Jelipillo y Margarita cuando no les dieron el aval a México Libre y fotocopias que lo acompañan, pero esa onda de amagar con ir a casa de Lorenzo Córdova sí rebasa las conductas desmecatadas de Javier Lozano echando espuma por la boca y con cara de toro loco. Hasta parece que lo asesoraron los de FRENAAA y los chalecos amarillos. Me recordó cuando hace años en la Cámara de diputeibols tiro por viaje sacaban cargando a Fernández Noroña, luego de caer en las provocaciones de los prianistas. Y entre más le decías que dejara de hacer esos escándalos políticamente inútiles, más lo hacía.
Por supuesto, estos arrebatos de Félix Salgado son mal aprovechados por la oposición que, gacha su calavera, lo único que hicieron, ooootraaaaa veeeeezzz, fue injertarse en el Tuca Ferreti encabronado. Y como si eso no fuera suficiente aparece Gil Zuarth, ex senador blanquiazul que desde niño quería ser como Calderón, injertado en basilisco a retar en un duelo a muerte al amanecer con florete y padrinos a Santiago Nieto. Y todo por haber filtrado supuestamente a Milenio que la UIF investigaba a profundidad el enriquecimiento inextricable de don Rober, Cordero, Cabeza de Vaca, Jorge Luis Lavalle y demás blanquiazules que -dicen las malas lenguas- andaban locos de contento con su cargamento de Marcelo Odebrecht.
Y lo peor, esa balandronada de Gil Zuarth se veía más artificial, impostada y falsa de toda falsedad que los nuevos videos de Ricardo Anaya donde, más allá de las fake news, se le ve cada vez más robótico con su playerita Polo toda arrugada con la que quería ganar alguna simpatía. Ya no hablemos del seudo gag con caguama incluida y las risas impostadas de la familia que tenía ahí de público mientras imitaba a Ludovico Peluche. Bueno, todo más feo que el logo del Aeropuerto Felipe Ángeles.
Hay mucho Toro enamorado de la urna.
Jairo Calixto Albarrán