Política

El imperio del chinga tu madre

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Hubo un tiempo, prácticamente olvidado, en que el Twitter era una comunidad hippie donde todos éramos hermanos y donde no había cabida para la falta de respeto ni la grosería ni nada de esas cosas de gente que no se educó en el seno de una familia sino en una tribu de estandoperos. Era lindo porque las discusiones y batallas eran civilizadas y en buena lid. No había estas miríadas de bots manejados por gente que se ve que no tuvo su ración de ácido fólico, y los trolls eran condenados a una jaula aislada y fría donde se morían de olvido, porque la primera ley del TW era y sigue siendo “No le des de comer a los trolls”.

Digo, tampoco es que no hubiera fricciones ni mentadas ni provocaciones, pero se deban en un marco relajado y sin histerias ni neurosis.

Luego esto se empezó a sobrepolar, el marketing político-electoral encontró aquí un nicho de desarrollo, se desataron las fake news, las estrategias perversas, la proliferación del linchamiento, hasta llegar a esta tierra salvaje y bastarda donde todo es polarizado y polarizante.

Por eso luego la gente se quiere ir de aquí como si estuviera huyendo de la peste, como Beatriz Gutiérrez Müller, a quien le caen toneladas de mierda cada diez minutos. Para estar en Twitter hay que tener la piel no solo dura, sino suficientemente bañada de teflón para que todo se resbale. Es el imperio del chinga tu madre, la tuya en vinagre.

Sin embargo, yo nunca podría abandonar Twitter, sobre todo porque siento responsabilidad paternal con mis trolls y bots, que veo muy desamparados. Se desgastan tanto que me puede mucho pensar qué sería de ellos sin mí y tampoco me los imagino comprándose una vida.

Pero es cierto que la gente tiene derecho a expresarse, mejor los excesos que la censura.

En ese sentido se me hace mala onda que se haya convocado a una marcha a gente decente sin ofrecer capuchinos, mimosas, paninis ni spa, luego por eso no va la very nice a movilizaciones como la #MarchaDe100Pesos.

Lo que sí es preocupante es que quienes fueron a la marcha anti-AMLO (debidamente escoltados y apoyados por sus trabajadores) traían pancartas con faltas de ortografía que parecían de orografía.

Hasta parece que fumaron de la regañona foxiana.

No puede ser, ¡tanto que gastamos en su educación!

jairo.calixto@milenio.com
@jairocalixto

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Jairo Calixto Albarrán
  • Jairo Calixto Albarrán
  • jairo.calixto@milenio.com
  • Periodista producto de un extraño experimento cultural-social-educativo marxista, rockero, populachero, libresco y televisionudo / Escribe de lunes a viernes su columna "Política cero"
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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