Política

Cuando despertó el Popocatépetl

“Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”, es el microrrelato o micro cuento completo titulado El dinosaurio del escritor guatemalteco de origen hondureño Augusto Monterroso, publicado en el año de 1959. En Puebla, lo mismo ocurrió con el volcán Popocatépetl. De pronto, un día, el 21 de diciembre de 1994, despertó el coloso.

La obra de Monterroso de unas cuantas palabras, pero de un gran significado, encierra un ambiente sorpresivo. Un efecto inesperado como el que genera el micro cuento, se vivió a gran escala en Puebla y en todo México, con el volcán Popocatépetl México hace 26 años.

El coloso siempre estuvo acompañando a los poblanos; sin embargo, por muchos años se mantuvo solo como un elemento del paisaje, pero el día que despertó, se supo que no solo “todavía estaba allí”, entre los límites de Puebla, Morelos y el estado de México, sino que su fuerza y los riesgos eran una realidad.

La tarde del 21 de diciembre de 1994 estaba enmarcada por el inicio de las vacaciones para gran parte de los poblanos y por un ambiente de tranquilidad. Había menos de la mitad del actual parque vehicular y la mancha urbana llegaba hasta lo que hoy conocemos como Periférico Ecológico.

De pronto, se escuchó un estruendo y se sintió una ligera vibración. Algunos pensamientos inmediatos giraban en torno a una explosión relacionada con gasolina o con algún tanque de gas; y hasta con algún accidente en algún parque industrial. La realidad era otra. Las personas que lograron escuchar el estruendo, se incorporaron de inmediato y al dirigir, de forma inmediata la mirada hacia la zona de la que provenía, apareció el volcán Popocatépetl.

Una columna de vapor de agua, gases, material volcánico y ceniza se comenzó a formar desde el cráter del coloso y cada vez fue más grande. Las generaciones no tenían antecedentes de un fenómeno similar.

Según algunos historiadores, en 1354 se registraron algunas erupciones. En 1927 ocurrió otra erupción importante; sin embargo, luego inició un periodo de reposo que terminó hace 26 años para dar paso a una actividad constante.

En un año convulso para México, el 23 de julio de 1994, el Popocatépetl comenzó a lanzar fuertes fumarolas y 21 de diciembre de ese año, inició una serie de pequeñas erupciones, con temblores. La tarde de aquel día, se produjo una lluvia de polvo y ceniza que cayó en Puebla.

A más de cinco lustros, el coloso nos sigue sorprendiendo con sus fumarolas, exhalaciones e incandescencia. Todos los días seguimos aprendiendo y sabemos que, en cualquier momento, la actividad puede ser mayor.

jaime.zambrano@milenio.com

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Jaime Zambrano
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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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