El jueves 26 de marzo los secretarios de Marina (Semar), Raymundo Pedro Morales, y de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), Alicia Bárcena, mintieron descaradamente respecto al derrame de hidrocarburos en el Golfo de México.
Dijeron que la contingencia comenzó el martes 3 de marzo y que la fuente del derrame era un buque fondeado cerca del puerto de Coatzacoalcos, así como dos chapopoteras localizadas en la región de Cantarell. También aseguraron que Pemex no tenía nada que ver y que no había evidencia de daños ambientales severos.
La fecha proporcionada no coincide con los reportes que los pescadores de Tabasco y Veracruz realizaron desde mediados del mes de febrero y existe información satelital que muestra amplias manchas de hidrocarburo desde el viernes 6 de febrero, es decir, casi un mes antes de la fecha referida por el gobierno.
El mismo historial de imágenes satelitales muestra que la fuga habría comenzado en el ducto que conecta a la terminal marítima de la refinería de Dos Bocas con la plataforma de Pemex denominada Akal-C.
Confirmaría esta hipótesis el arribo, durante la segunda semana de febrero, de un buque contratado para reparar dicho ducto. Es falsa la versión de las chapopoteras y también que el derrame haya sido responsabilidad de un buque privado fondeado, a más de 200 kilómetros de distancia.
El ducto que transporta el hidrocarburo proviene de una plataforma operada por Pemex y desemboca en una refinería también gestionada por esa paraestatal. Además, la embarcación empleada para reparar la fuga fue contratada por la misma dependencia. Por tanto, mintió el gobierno al decir que Pemex no es responsable.
La Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) reporta que siete áreas protegidas han sido afectadas por el derrame, por lo que esta dependencia se vio obligada a emitir una declaratoria de emergencia ambiental.
Alrededor de 933 kilómetros de litoral han sido impactados, cuarenta localidades han sufrido daños y 25 mil pescadores están padeciendo pérdidas económicas.
Dentro del mar, la mancha provocada por el derrame abarca unos 300 kilómetros cuadrados y es aún incalculable el daño provocado a la fauna y a la flora, destacadamente a las cadenas de arrecife.
Zoom: el gobierno de la República decidió desde un principio encubrir la verdad sobre el derrame y también mintió descaradamente cuando, casi dos meses después de que comenzó la fuga, se vio obligado a proporcionar una explicación.