Por supuesto que el título de manual que exhibe esta entrega es sólo un gancho, el gancho habitual de lo que quiere ser leído.
Nadie sabe con exactitud cómo comprar un libro literario, aunque es evidente que un lector más o menos entrenado no se guía sólo por las conversaciones de sobremesa para interesarse en un volumen y luego ir a comprarlo.
Un lector ya no digamos experto, pero sí cuidadoso de sus adquisiciones, toma en cuenta elementos que en general no son atendidos por el lector esporádico o meramente ocasional, aquel que compra un libro cada que ocurre el milagro de que lo seduzcan con algún detalle digno de su más recóndito interés.
El lector más o menos cuidadoso en el que estoy pensando, un lector que cuida sus pesos pero no al grado de incurrir en la cicatería, toma en consideración, primero, el aspecto del libro, la editorial que lo produjo.
Digo esto para advertir sobre todo que los libros de autores clásicos (digamos Shakespeare) se nos aparecen con innumerables sellos editoriales. No todos son lo mismo.
De preferencia, por ejemplo, debemos considerar que sea una buena traducción y que tenga algún mínimo aparato crítico, como introducción y notas.
Siempre al comprar un libro es recomendable leer los paratextos: título, autor, texto de contratapa, solapa, prólogo...
Un método muy útil para tener mejor idea sobre el libro y el autor es rascar un poco al internet. No falta, cuando el escritor tiene un mínimo camino recorrido, que encontremos opiniones, reseñas.
A veces no son muy favorables, y eso puede desalentar la compra, pero esto no debe ocurrir necesariamente así. Luego de indagar lo que ya dije, tanto en la búsqueda presencial como en la pesquisa en línea es necesario leer un poco.
Mi método es necesariamente leer algunos párrafos del principio y, si se puede, unos cuantos aleatorios más. Si en la librería el libro tiene celofán, hay que solicitar quitárselo. Este es un derecho del lector antes de hacer su compra.
En las ventas en línea las editoriales suelen darnos un adelanto muy útil.
Lo que sigue para tomar la decisión de compra queda aquí en último lugar, aunque en realidad puede ser lo más importante: el precio.
Eso merece otras consideraciones que por ahora no hago para no agüitarlos.