Este mexicano de padres japoneses nació hace 74 años en la colonia Doctores, donde acumuló juguetes hasta formar el museo más grande del mundo, según sus palabras, con alrededor de 45 mil piezas, entre las que sobresalen joyas como el primer cinturón de plata obtenido por el boxeador Mantequilla Nápoles, e irrepetibles colecciones de muñecas y carros a escala, más otros objetos en cajas que algún día abrirá y encontrará sorpresas.
El Museo del Juguete Antiguo México, conocido como MUJAM, situado en el número 15 de la calle Dr. Olvera, ha sido asaltado varias veces, pero su fundador, el arquitecto Roberto Yukio Shimizu, prefiere tomar las cosas con calma y muestra desdén por los delincuentes que, dice, roban por encargo de supuestos coleccionistas particulares que nunca compartirán su afición con el público, pues han cometido ilícitos.
Está consciente que surgieron nuevos coleccionistas, “entre comillas”, pues “lo único que saben es que el verde vale diez, el amarillo vale diez, el rojo vale quince o veinte…”
En uno de los recientes robos, según las cámaras del museo, captan a uno de los ladrones sustrayendo 2 Ferrari rojos a escala con precios calculados en 40 mil pesos cada uno.
—¿Son delincuentes que coleccionan?
—Los rateros no son coleccionistas –ataja este arquitecto, egresado de la UNAM-, son rateros, son robos por encargo, y, en nuestro caso, lo que yo les digo es: Mira, a mí no me importa que roben equis, sino que se están robando parte de la historia de México. Es como cuando en una biblioteca se vuelan dos volúmenes: la biblioteca queda chimuela.
—¿O es como si se arrancaran parte del cuerpo?
—Es un daño que nos hacemos los mexicanos. Y estas son familias enteras de tianguis o coleccionistas que se anuncian o presumen sus colecciones en televisión. Esos objetos son una colección privada, no tienen ninguna razón de existir; porque una colección que no se comparte, es una colección que no existe, es un egoísmo; y no los pueden exhibir porque son robados.
—¿Dos veces le han robado?
—Varias veces, y son robos hormiga; desgraciadamente, repito, todos son robos por encargo. Yo trato de no mortificarme…

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En el MUJAM hay colecciones en salas especiales, como las dedicadas a muñecas de diferentes épocas, así como la consagrada a la lucha libre y a sus legendarios protagonistas, a boxeadores y a la publicidad de sus combates. El traje y los botines del Santo. El primer cinturón de plata que recibió José Ángel Mantequilla Nápoles. Por aquí también está un rincón dedicado al llamado arte feo, con sus figuras chambonas, que tienen su razón de existir.
Y más objetos que ocuparían días en mencionar.
Son 70 años de colección en un edificio de cinco pisos donde fue concebido quien asegura tener la colección de juguetes más grande del mundo.
¿Pero quién este coleccionista, nacido hace 75 años en la popular colonia Doctores, que a partir de su infancia atesoró tantas cosas, muchas de las cuales tienen alrededor de 85 años de antigüedad?
—Mi papá –refiere Roberto Yukio- llega de Japón en el 29, y mi mamá en el 38; primero llegaron a Mazatlán y de ahí vinieron a la Ciudad de México, y en esta misma manzana –Doctor Olvera, esquina con Eje Central- establecieron una tienda, que era papelería, dulcería y venta de juguetes; en esa época todo se compraba en las tiendas de barrio; bueno, pues aquí nací yo, en la casa, porque no había maternidades. La familia tiene más de 80 años.
—Y coleccionó desde niño…
—Desde chico empecé a comprar cosas. Guardaba todo, desde mis apuntes de la escuela… Y una cosa muy importante para una colección son las bodegas, que mi papá tenía; la otra es que no haya mudanzas, porque cuando uno se muda, la mamá dice: casa nueva, vida nueva y tira todo. Eso contribuyó a que se guardaran cosas. Yo tengo cajas que no se han abierto en 50 años, por decir algo, porque las mandaba tal cual a la bodega.

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Hay una sala especial dedicada a la lucha libre. Aquí está el traje del Santo. Los carteles sepia donde se anuncia una de las despedidas del Santo y el auge de las grandes estrellas del pancracio. Entre ellos Demonio negro y Rudy Guzmán, por citar a dos. Brillan los guantes del Ratón Macías.
“Tenemos una sala de Cantinflas, con los dibujos originales de Ernesto García Cabral, que yo considero a uno de los artistas plásticos más importantes de México”, detalla el anfitrión durante el recorrido.
Tras grandes vidrios y estanterías también están las revistas de colección escritas por José G. Cruz –muy populares en décadas - dedicadas al Enmascarado de plata y a otros personajes.
“José G. Cruz era genial”, comenta Roberto Yukio Shimizu. “Fue amante de Irma Serrano. Él descubrió a La Tigresa”.
—Coleccionaba mucho.
—Sí –responde-, cuando yo guardaba era basura y se fue haciendo coleccionable con los años.
Sus pasos se detienen frente al cinturón de plata de Mantequilla Nápoles, resguardado en un nicho de cristal.
Se lee en la dedicatoria:
Con mi mayor afecto para el presidente de la República Mexicana Dn. Gustavo Díaz Ordaz.
José Nápoles.
Campeón Mundial Welter 1969.
Aquí está reflejada una época fundamental del juguete con sello mexicano, hasta el arribo de la industria del plástico, el auge de la aviación, del automóvil y la locomotora, que comienza con Porfirio Díaz.
“Con este virus nos dimos cuenta de algunas cosas: esas épocas de oro de México y de la Humanidad ya no se van a repetir”, refiere Roberto Yukio, un hombre que refleja en sus palabras su amor por México.
—Estamos en un museo único.
—Sí, y no solo en México, sino en el mundo; nadie coleccionó las cosas de la cultura popular. Lo que yo le llamo las cosas de la banqueta, las cosas de la calle.
—A ras de tierra.
—Sí, a ras de tierra, que se jugaron y que eran accesibles a todo el mundo. Este fenómeno es curioso porque yo no lo busqué, yo no lo planee así, sino que es una verdadera chiripa.
—Los fue acumulando.
—La colección tiene ahorita varios millones de piezas, y aquí en el museo se tienen unas 45 mil; son regalos que hicieron mexicanos a otros mexicanos y que a mí me tocó guardar. De pura casualidad.
—Hasta qué década.
—Yo dejé de coleccionar más o menos hasta los 70, con la llegada de tanta comercialización, empezando con Star Wars. Yo dije: Ya no voy a tener ni cabeza, ni bodega, ni recursos para seguir acumulando objetos.

Para este coleccionista, México es el país más importante del mundo en producción de cultura popular.
Y lanza un reto:
“Que alguien me diga: no, pero los chinos, los hindúes; no, no, esas son culturas milenarias, y los europeos son culturas centenarias; en cambio, lo que hizo México en el siglo XX, no lo tiene ningún país de América, incluyendo a nuestros vecinos del norte; no lo tiene África, no lo tiene el Medio Oriente…”
El MUJAM, como se le conoce, ofrece visitas guiadas para que la gente se sorprenda con las épocas gloriosas del juguete y otros objetos que recuerdan los tiempos idos, mucho antes de que apareciera la Internet.
Y ahí está el arquitecto Roberto Yukio Shimizu –disciplinado, de vez en cuando nostálgico pero realista- en lo que a veces parece un laberinto de objetos variados que son parte de la historia de México.