Cultura

El rescatador de códices

El oficio de Fausto Morales Díaz consiste en usar técnicas de nuestros antepasados. Él se considera un tlacuilo de la actualidad. Tlacuilo, en náhuatl, significa el que habla pitando, dice Morales, quien tuvo la curiosidad de investigar dicha actividad y supo que así llamaban a los creadores de códices, cuyos trabajos aparecerían en museos de otros países.

Los tlacuilos narraban las batallas trascendentes a través de coloridas figuras; también dibujaban las cosechas cuantiosas de la época. Dichas obras eran consideradas valiosos testimonios; sin embargo, comenzaron a ser destruidas durante la llegada de los españoles, quienes las tachaban como cosas del demonio. Entonces tenían que desaparecer.

Humberto Rios Navarrete 1
Humberto Rios Navarrete 1

“Por eso muchos códices están en Europa, pues se dan cuenta del valor que tiene en cuanto a lo gráfico y de contar las historias que ocurrían entre nuestros pueblos”, añade Morales durante una plática en su taller de la alcaldía Iztacalco, donde, armado de paciencia, crea diversas figuras.

El colorido es otro aspecto que llamó la atención de este pintor autodidacta, quien ha vendido sus pinturas en plazas públicas, aunque ahora lo hace en la Plaza de Garibaldi, donde rinde homenaje a narradores gráficos, algunas de cuyas obras cayeron en manos de traficantes.

Humberto Rios Navarrete 5
Humberto Rios Navarrete 5

Los tlacuilos usaban pieles de animales y cortezas de amate para pintar lo que creían más interesante, pero Fausto Morales prefiere bastidores de madera, pues dice que no quiere lastimar a la naturaleza.

Para hacer los fondos de sus cuadros usa pinturas acrílicas, con lo que busca dar el efecto original de los códices. “La gente, cuando ve el cuadro, piensa que es papel amate, pero yo explico la realidad”.

—¿Y cuál es la figura que más hace?

—La del guerrero jaguar es la figura que más me compra la gente. Les gusta mucho. Por eso es lo que más hago.

***

Fausto Morales Díaz es de una familia de artesanos que se dedicaba a las artes gráficas. Tenían un taller que se llamaba Tlacuilo. Hacían serigrafía comercial: estampados en playeras, vasos, papelería, tarjetas de presentación. Trabajaban para agencias de publicidad. Pero un día llegó la competencia que daba más barato. “Los clientes querían que abaratáramos el trabajo, pero les dijimos que no, porque nosotros ofrecíamos calidad”.

Humberto Rios Navarrete 6
Humberto Rios Navarrete 6

De ahí también viene el homenaje. Él se inclinó por pintar códices y lo hace con su propia interpretación y adaptación de originales.

Su intención, comenta, es rendir un tributo al oficio de los tlacuilos. “Rescatar lo que ellos hicieron y tratar de dar esa expresión gráfica”, relata quien relata que algunos de sus clientes le preguntan si es un copista.

Humberto Rios Navarrete 4
Humberto Rios Navarrete 4

—¿Y usted qué les dice?

—Yo les digo que nada más copió el estilo de dibujo. Y es un tributo, porque muchos fueron destruidos y no es posible que esa expresión gráfica quede en el olvido, que se pierda.

—Pero sí se rescataron algunas.

—Sí, pero muchas quedaron sin transmitirse. Lo que me interesa es lo artístico. Por eso tengo que recurrir a mi interpretación del códice original.

Otra de las imágenes más repetidas es la de Quetzalcóatl, La serpiente emplumada, una deidad que tiene diversas interpretaciones según la cultura.

***

Lo primero que hace Fausto Morales es escudriñar el códice que le agrade para la expresión gráfica. Después lo pasa al cuadro, que ya tiene la pintura que simula el amate; luego, una capa de blanco, para destacarlo; enseguida plasma los colores de acuerdo a sus sentimientos y la emoción.

Humberto Rios Navarrete 3
Humberto Rios Navarrete 3

El tiempo que se lleva este neo tlacuilo de la alcaldía Iztacalco en hacer una pintura va de dos horas, una semana, hasta un mes.

—¿Por qué?

—Es lo que digo: la emoción es muy importante. Hay veces que suspendo el trabajo y lo vuelvo a empezar.

—Será que la acuarela es delicada.

—No tanto la acuarela, sino el estado de ánimo. Porque en una ocasión hice el trabajo de un guerrero que no me gustó. Lo hice como parte de una presentación, pero extrañamente fue el que se vendió. Llegó una persona, vio todos los trabajos y dijo: “Este es el que me gusta”.

Humberto Rios Navarrete 2
Humberto Rios Navarrete 2

—¿Es usted un tlacuilo de la actualidad?

—Se puede decir que sí. Que mi intención es conservar esa tradición.

—¿Y los tlacuilos eran los reporteros de aquellas épocas?

—Exactamente.

Google news logo
Síguenos en
Humberto Ríos Navarrete
  • Humberto Ríos Navarrete
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.