Espectáculos

Julieta tiene la culpa

Conozco y admiro a Bárbara Colio desde hace aproximadamente tres lustros.

He visto una decena de sus obras, entre las que recuerdo, así de bote pronto, están Cuerdas, Pequeñas certezas, Latir, Casi Transilvania, Usted está Aquí, I castrati… ¡Todas maravillosas!

Bárbara no es sólo profeta en su tierra, sino también en otros muchos países, pues sus más de 30 obras se han estrenado en España, Portugal, Francia, Estados Unidos, Inglaterra, Italia, Argentina, Perú, Costa Rica, Panamá, Colombia y ha sido traducidas al inglés, portugués, gallego, italiano y francés.

Además, Bárbara ha recibido diversos galardones, entre ellos el Premio Internacional para Autoras Dramáticas en España, y el Premio Nacional Juan Ruiz de Alarcón; y ha estado como escritora residente en Nueva York, España, Singapur y China, y fue la primera mexicana invitada al The Royal Court Theatre de Londres. 

Además de dramaturga Bárbara ha incursionado con gran talento en la dirección escénica, como lo demuestra una vez más en Julieta tiene la culpa, que luego de una muy exitosa temporada de estreno el año pasado, y su apoteótica presentación en la Muestra Nacional de Teatro, en Torreón, regresa a la cartelera, ahora en un espacio mucho más íntimo, el foro Sor Juana, en el Centro Cultural Universitario.

Julieta tiene la culpa es una de esas obras que lo mismo clasifica como comedia, pieza, farsa o melodrama, pues tiene elementos de todos esos géneros, que combina genialmente y establece su propio tono y ritmo.

La anécdota es aparentemente simple: en el vestíbulo de un teatro --previo al estreno de Romeo y Julieta, dirigida por un gurú del teatro internacional—coinciden tres mujeres comunes, que por x razones no pueden entrar a la sala y se enzarzan en una conversación que irá poniendo al descubierto sus problemas que ni ellas mismas parecen conocer a fondo.

Ellas son una ama de casa (Nora), una estudiante (Nina) y una profesora sin trabajo (Blanca), que evidentemente remiten a tres personajes icónicos del teatro universal: Blanche de Un tranvía llamado deseo, Nina de La Gaviota y Nora de Casa de muñecas.

Ellas son tres mujeres en el aquí y ahora, y el brillante texto de Bárbara plantea: ¿Y qué tal si fue Blanca quien le dio la idea a Nora de cruzar la puerta?, o tal vez fue Nina quien le hizo ver a Blanca la bondad de los desconocidos, o ¿puede ser que Nora fue quien le enseñó a Nina a ser actriz? 

Se ha dicho que las verdades más duras sólo se comunican adecuadamente a través de la comedia, pues como si fuera una gran lupa, este género permite al espectador ver a los personajes y verse en ellos, para así entender y sentir lo que les pasa y que evidentemente los une.

Es por ello, que Bárbara ha elegido ese género como espina dorsal de su puesta en escena, pero con tintes de otros que funcionan a la perfección.

Para lograrlo, evidentemente se requiere de tres actrices enormes, y aquí las hay: Verónica Merchant, Carmen Mastache y (quien por cierto obtuvo por este montaje el premio Metro como mejor actriz de reparto) y Sofía Sylwin.

El trabajo de las tres es excelente. Ovación de pie a cada una.

Y también lo son cada uno de los elementos que complementan el montaje: escenografía y vestuario de Mario Marín del Río; iluminación: Xóchitl González; y música original y diseño sonoro: Rodrigo Castillo Filomarino.

Julieta tiene la culpa se presenta de jueves a domingo. ¡Una joya que no hay que perderse!

Hugo Hernández

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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