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Sábado , 16.02.2019 / 15:57 Hoy

El país de las maravillas

El Tec, innovación y convergencia

Horacio Salazar

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Hace muchos años, cuando empecé a visitar el Tec de Monterrey como periodista, me forjé la impresión de que era una institución a la que hoy llamaríamos totalmente fifí: cero investigación básica, centrada en los intereses de las empresas y un tanto ajena a las broncas de la sociedad.

¿Les cuento una buena? Me alegra informarles que el Tec de Monterrey (todavía algo fifí por cuestiones de protocolo) es ya una institución más abierta, que hace investigación básica y aplicada y que tiene robustos programas sociales. Han pasado décadas, yo sigo casi igual, y esta institución nacida en 1943 ¡me está dando lecciones de flexibilidad por su acento en la innovación y en la convergencia!

No están ustedes para saberlo, pero yo sí para contarles que esta semana el Tec hizo su 49º Congreso de Investigación y Desarrollo, evento anual en el que reconoce lo más granado de lo que se hace en sus aulas y laboratorios. Y yo pude estar en la sede el mero día de más galleta académica.

Pude ver que la versión más fifí del premio Rómulo Garza, que entregan junto con Xignux a sus mejores investigadores, le fue concedida a mi amigo José Luis González Velarde, a quien conocí cuando ambos aún estábamos, ejem, en desarrollo. En aquellos tiempos él compartía algo de mi escepticismo sobre el Tec, pero ahora me dijo que el Tec sí investiga, y lo hace tan bien, que en diez años pasó de tener 254 profesores en el Sistema Nacional de Investigadores, a tener 570.

Y aunque en los actos vi evidencias de la profunda transformación positiva que está teniendo esta joven universidad, fue en las conversaciones con directivos y académicos donde sentí más esos vientos de cambio, esa actitud y esas ganas de comerse al mundo que se requieren para competir contra potencias como Singapur o Corea del Sur.

Escuché por ejemplo al finlandés Alan Carsrud, al sueco Bertil Andersson, al mexicano Israel de León Arizpe, al rector de la UNAM, Enrique Graue, y por supuesto al rector David Garza Salazar. Me quedé con la grata impresión de que en el Tec de Monterrey tienen claro que el futuro es colaborativo, innovador y que es imperativo acelerar el paso antes de que el tren del futuro nos pase de largo.

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