Política

La muerte de los medios públicos mexicanos

Acabamos de perder un medio público y nadie dice nada. ¿Por qué? ¿Porque es parte de una conspiración nacida de los mismísimos medios públicos?

¿Porque nadie quiere que la oposición se dé cuenta ya que en cuanto esto se sepa los enemigos del sistema tendrán argumentos para cosas muy rudas?

¿Lo sabrá la presidenta? Supongo que no porque ella va a ser la primera en salir perjudicada. ¡Es terrible!

¿De qué medio público estamos hablando? De Radio IPN, el 95.7 de FM, la estación del Instituto Politécnico Nacional.

Por favor permítame ponerla, ponerlo, en antecedentes:

La radio sigue existiendo. La radio sigue siendo poderosa. No haga caso de las mentiras difundidas, por obvias razones, por los algoritmos y las redes sociales.

Si no me cree, pregúntele al INE: ¿por qué son tan importantes los spots de radio? Porque ahí está la fuerza, porque ahí está la influencia, porque ahí están los votos.

El Instituto Politécnico Nacional es una universidad pública. Es del gobierno federal.

Radio IPN es para el Instituto Politécnico Nacional, en radio, lo que Canal Once, en televisión. Así de grande. Así de buena. ¿Necesito decir algo más?

Sí, que en esta administración, como nunca en la historia, Radio IPN se convirtió en una de las estaciones de radio más exitosas de México.

Quiero que entienda la magnitud de lo que le estoy diciendo: una estación universitaria, una estación de una universidad pública, una estación de izquierda, le estaba ganando a las más famosas frecuencias, en su tipo, de todo el país como Radio Ibero.

Radio IPN consiguió un éxito tan, tan, pero tan grande que empresas gigantescas como OCESA la invitaba a sus eventos, le regalaba boletos para sus audiencias.

Obviamente lo hacía porque le convenía, porque sus “ratings” eran exactamente lo que estaba buscando.

Deje usted que Radio IPN llegó a crear algunos de los contenidos radiofónicos más fascinantes de todo el cuadrante, se convirtió en el eje de la comunicación de las juventudes mexicanas.

De ahí estaban saliendo las nuevas bandas de toda la nación y a las pruebas me remito: “Sinergia”.

Radio IPN organizaba “Sinergia”, el más grande festival de radios públicas y universitarias de todo el mundo de habla hispana.

¡Hasta la estación de radio del muy elitista Tec de Monterrey se sumaba a lo que estos genios conseguían!

¿Pero sabe usted qué es lo más admirable de todo? Que estas muchachas, que estos muchachos, trabajaban en la miseria si comparamos sus recursos económicos con los de cualquier frecuencia de la iniciativa privada.

Ahora hablemos de política. ¿Cuál es la relevancia de Radio IPN desde la perspectiva política?

Que ahí se estaban formando las nuevas juventudes mexicanas, que a través de esa señal era donde la Cuarta Transformación estaba formando a las sociedades de hoy y del mañana.

A todo el éxito que le acabo de mencionar súmele, por favor, el éxito ideológico. Radio IPN era el máximo orgullo del Segundo Piso de la Cuarta Transformación. Fin de los antecedentes.

¿Y cuál fue el premio a todas estas aportaciones? ¿Cuál fue la respuesta a tantísimo éxito? Una reducción de más del 80 por ciento en su presupuesto para este 2026.

Más del 80 por ciento es casi todo. No quedaron recursos ni para tener a una persona picándole “transmitir” a “La mañanera del pueblo”, que en cualquier momento va a salir del aire.

En los últimos días, usted y yo, que sí vemos la tele, que sí escuchamos la radio, que sí hablamos de lo que nos consta, hemos presenciado la muerte de Radio IPN.

De un día para otro, sin que se le explicara nada a nadie, nos quedamos sin gente, sin contenidos, sin atención al público. ¡Sin nada!

Ahorita lo único que hay es música y “La mañanera del pueblo” que, insisto, en cualquier momento desaparecerá.

Yo no sé qué fue lo que pasó hacia el interior de esta frecuencia, porque esto no es un chisme, pero debió haber sido lo más decepcionante para quienes le dieron tanto a la 4T.

¿Amor con amor se paga? Perdón pero si a esto le sumamos lo que todas y todos estamos viendo con tantas y con tantos trabajadores de tantos medios públicos, estamos ante un acto de traición.

Los “ratings” seguramente ya se desplomaron. ¿Cuánto falta para que se pierda la parte ideológica? ¿Cuánto falta para que todas esas juventudes se vayan felices a la ultraderecha?

Yo no sé si la culpa es del director del Instituto Politécnico Nacional, de la Secretaría de Hacienda, de Comunicación Social o de la Presidencia de la República.

Pero quien quiera que haya sido, necesita recapacitar y recuperar esto antes de que no haya manera de salvarlo.

Atentar contra Radio IPN es tan peligroso como dinamitar el tren El Insurgente. ¡Ya basta de no entender la relevancia de los medios públicos!

¿Cuál es la idea? ¿Que el gobierno se vuelva a poner en manos de los medios privados y de un puñado de comunicadores?

Perdón si le estoy arruinando el día a alguien, pero yo no trabajo de palero y no puedo permitir que ocurran estas cosas.

Por favor que alguien le diga a la presidenta que le están metiendo el pie a su proyecto de comunicación, que alguien por ahorrarse unos pesitos (o tal vez por ganar una guerra de poder) está matando su obra.

¡Larga vida a Radio IPN! ¡Larga vida a los medios públicos mexicanos!

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Álvaro Cueva
  • Álvaro Cueva
  • alvaromilenio5@gmail.com
  • Es el crítico de televisión más respetado de México. Habita en el multiverso de la comunicación donde escribe, conduce, entrevista, da clases y conferencias desde 1987. publica de lunes a viernes su columna El pozo de los deseos reprimidos.
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