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Mejoría de pronósticos

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Los pronósticos de crecimiento de la economía mexicana viraron de manera importante en la segunda mitad del año. Luego de que en los inicios de 2026 se dieran recortes y más recortes a las proyecciones, a tal punto que se llegó a deslizar la posibilidad de crecimiento cero, en los últimos meses la cosa cambió para bien: todas las estimaciones apuntan al alza, aunque esto no significa que se crezca en grandes proporciones. Recientemente fue el sector privado, consultado por el Banco de México, el que mejoró su pronóstico: de 1.3 por ciento pasó a 1.4 por ciento en su estimación de crecimiento para 2026.

El punto interesante de lo que dicen los representantes del sector privado va más allá de considerar que hay condiciones suficientes para que el dinamismo de la economía mejore en la generación de riqueza sino que hay un cálculo de que la inflación se modere a finales de este año y quede en 3.87 por ciento. Esto significa que por un lado se espera que la economía en su conjunto supere las expectativas que se tenían a principios de año, y por el otro se espera que los precios ya no suban tanto o, mejor dicho, ya no suban en forma desmedida.

Una cuestión importante dentro de estas estimaciones es que pese a que se calcula que habrá mejores resultados en cuanto al crecimiento, las cifras de la inflación siguen siendo altas comparativamente: por cada punto que crece la economía, los precios suben el equivalente a por lo menos tres puntos. O sea, la generación de riqueza total sigue estando por debajo del ritmo de encarecimiento del costo de vida: los productos y servicios de consumo básico suben de precio con mayor rapidez que los ingresos y los salarios.

Esta situación en la que las economías crecen poco en contextos de precios que suben mucho no es exclusiva de México sino que es un mal latinoamericano: las expectativas de crecimiento latinoamericano son de 2.2 por ciento para 2026, en tanto las estimaciones de la inflación son de 6.6 por ciento, de acuerdo a la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal). La proporción es la misma: los precios suben a un ritmo tres veces superior al de la generación de riqueza.

La mejoría mexicana es una buena noticia en un contexto crítico, en medio de economías latinoamericanas que se siguen frenando y que no encuentran la manera de reactivar sus motores internos para retomar el ritmo de crecimiento. Pero hay que considerar que México siguen estando por debajo del promedio latinoamericano y que sigue sin encontrar la salida de la trampa del escaso crecimiento, lo cual equivale a repuntes que no alcanzan, empleos insuficientes y grandes limitaciones para enfrentar la pobreza y la desigualdad.

El gran reto es encontrar la fórmula de la mejoría constante, del dinamismo propio que impulse crecimientos a tasas importantes y que con ello vengan los beneficios en cuanto a empleos, ingresos y distribución de riqueza. En México y en América Latina todavía nos falta la estrategia para que las mejorías vayan más allá de los pronósticos.


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Héctor Farina Ojeda
  • Héctor Farina Ojeda
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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