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Más frenos que repuntes

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Mientras las economías latinoamericanas se encuentran en un momento de desaceleración, el segundo semestre del año encuentra a México en una fase de recuperación que ha llevado a mejorar los pronósticos para este año, aunque todavía se mantiene por debajo de las expectativas y necesidades. De acuerdo a los datos de un informe de S&P GlobalRatings, la economía de América Latina crecerá 1.8 por ciento en 2026, lo que representa una desaceleración frente al 2.3 por ciento de repunte que se logró en 2025. Pero en el caso mexicano el pronóstico para 2026 subió de 1 por ciento a 1.3 por ciento, como resultado de los mejores indicadores de los últimos meses.

La desaceleración de la economía latinoamericana tiene impactos diversos en los países: las proyecciones para Argentina indican que crecerá 2.2 por ciento en 2026, en tanto Chile crecerá apenas 0.7 por ciento. Ambas naciones son de las más afectadas por la disminución de la actividad económica. En contrapartida, las mejorías vienen del lado de México y Perú que crecerán 1.3 y 3.2 por ciento, respectivamente. En tanto Brasil crecerá 1.9 por ciento y Colombia lo hará en 2.5 por ciento, de acuerdo a las estimaciones del informe.

El contexto en el que se desenvuelven las economías latinoamericanas está marcado por la desaceleración de las inversiones, los proyectos, el intercambio comercial y la incertidumbre. Hay un freno paulatino y constante que se profundizó este año pero que ya viene desde hace tiempo: en los últimos cuatro años el repunte promedio apenas superó el 2 por ciento anual, mientras que entre 2015 y 2024 el crecimiento fue de solo 0.9 por ciento, lo que llevó a la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) a considerarla como una nueva década perdida.

Los frenos que se dan casi siempre son achacados a factores externos, como la incertidumbre internacional por los conflictos en Medio Oriente o por los aranceles y la guerra comercial entre Estados Unidos y China, pero la fragilidad de los repuntes, cada vez más esporádicos, nos indica claramente que tenemos problemas con la fuerza de los motores propios, con la insuficiencia en el dinamismo interno, con la incapacidad de mover la economía desde dentro con la fuerza necesaria para emerger por encima de los factores externos.

Las inversiones largamente anunciadas por la relocalización de empresas no terminan de concretarse, así como tampoco la conquista de nuevos mercados para los productos de exportación. Todavía la dependencia de pocos rubros, de materias primas, de los mismos mercados, sigue limitando el avance de las economías. Y esto nos mantiene en este escenario en el cual se crece poco en conjunto y las consecuencias se padecen mucho.

Mientras no logremos reinventarnos desde dentro y fortalecer el impulso propio, los frenos externos seguirán siendo más poderosos y nos mantendrán en esta trampa del escaso crecimiento, de los empleos insuficientes, de la pobreza que no se va y de las promesas de mejoría que no se cumplen.



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Héctor Farina Ojeda
  • Héctor Farina Ojeda
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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