Ayer leí con interés una noticia que me dejó pasmado: la declaración hecha con relación a que 7 de las 10 patrullas donadas por el gobierno municipal a la Guardia Estatal de Tamaulipas están descompuestas; pero esto no tendría nada de raro si fueran viejas y desgastadas por los años, pero no es así.
Lo grave del asunto es que las siete patrullas fueron compradas por el ayuntamiento de Tampico hace diez, sí, diez meses apenas y hoy están “yonkeadas” (yonkeada o yonqueada proviene de "yonke", del inglés junk; basura/chatarra).
Ya si esto no causa enojo o mínimo molestia contra quien se encarga del mantenimiento y/o designación de presupuesto para mantener en buen estado los vehículos policiales en Tamaulipas, estamos fritos, ya que es inverosímil que a diez meses de estrenadas, hablando de Tampico, ya no puedan ser usadas para garantizar o, cuando menos, tratar de que haya orden y garantías de seguridad en la zona.
Esta noticia, hecha por el secretario de la comuna tampiqueña, Carlos Alberto García Porres, va más allá, ya que el mismo reconoce que, ante las descomposturas de las unidades, han crecido los delitos y, en la última semana solamente, se han registrado 7 asaltos y robos en comercios de la localidad.
Pero el municipio no se queda con los brazos cruzados ante esta adversidad y ha solicitado que se reanuden los operativos con Marina y la Sedena, para así tener presencia preventiva que se ha visto afectada por las fallas no reparadas de las patrullas puestas en comodato a la Guardia Estatal, con el esfuerzo y merma a las finanzas del municipio.
Recordemos la noticia de abril del año anterior: “Listas las 10 patrullas que donará el gobierno de Tampico a la Guardia Estatal a manera de comodato, mismas que tuvieron un costo de 17 millones de pesos, como parte del “Pacto Sur” para lograr acciones de vigilancia”.
Todo lo anterior debe obligar a que el general retirado Carlos Arturo Pancardo Escudero, secretario de Seguridad Pública del estado y quien tomara posesión del cargo apenas en julio pasado, sepa del caso y ordene a sus subalternos, primero, que manden reparar de inmediato las patrullas yonkeadas y, segundo, que quienes las usan lo hagan con más responsabilidad.