Política

Como burbujas de jabón

He conocido a personas que crecen exponencialmente en su economía, de ese tipo que, si hoy perdieran toda su fortuna, en un año volverían a ser ricos. Y no me pregunten como, si lo supiera yo estaría en la opulencia.

Pero también me ha tocado ver a seres fuera de lo común, que solo han corrido con suerte, si así se le puede llamar a los que de la noche a la mañana muestran riquezas, comprando equinos de raza pura, coches de alta gama, edificios de varios pisos, residencias de lujo y personal para su seguridad.

Alguien pedirá nombres, pero eso no me toca, porque aquí aplica la “presunción de inocencia” y son las instancias como la Auditoría Superior, la secretaria de Transparencia y Buen Gobierno o la Procuraduría de Justicia, las que ya están investigando.

Y lo que son las cosas, la mayor parte de esos sujetos y sujetas, (refiriéndome a la persona, objeto o animal que recibe la acción en una oración y no al verbo sujetar que significa sostener, afirmar o fijar algo o a alguien) no pintaban, no apostaba ni un céntimo para verlos crecer, tanto en lo intelectual y menos en lo material.

Ahora bien, también sé de aquellos que recibieron fortunas como herencia y más tardaron en firmar ante el notario que gastarse lo que les llegó del padre dadivoso que si se la rompió para amasar sus millones, pero ese es tema aparte.

Ayer recibí fotografías de las propiedades de un ex encargado de dinero del pueblo, al que conocí hace más de tres décadas y lo recordé como un joven normal, sin aspavientos, más bien sencillo y quizá agradable, pero como lo dije anteriormente; ¡oh sorpresa!, ipso facto dio el brinco y ahora tiene, lo que considero difícil de comprobar, como de legal procedencia.

Lo peor, el ahora llamado señor, no aplicó el dicho de “nunca le hagas sombra a tu amo”, al contrario, aparentemente lo engatuso y hoy lo tiene emproblemado.

Aquí, mientras el segundón compra, se hace de propiedades y exhibe suntuosidad, el jefe renta, es más discreto, pero al unirse salpican lodos que los embarran en paralelo y esas malas compañías atraen oscuros pensamientos.

Actuar como Rey, para ser tratados como tal, los ha orillado a sus tres minutos de fama que reventarán como burbujas de jabón.


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Guillermo Gutiérrez González
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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