Política

Paradojas

Fanático de la televisión como pocos, Donald Trump maneja su presidencia no como una serie, sino como una telenovela donde los finales de viernes son fundamentales y la edición literaria es más que necesaria para saber cuándo dar spins en el momento requerido.

El viernes pasado, el presidente de Estados Unidos cambió la discusión del desastroso debate del martes para poner el reflector en su salud y los contagios que convirtieron a la Casa Blanca en foco de brote de covid. Al día de hoy, no se sabe cuándo fue la última ocasión que las pruebas -recurrentes, según decían- aplicadas a Trump dieron negativo. Tampoco se sabe el estado de salud de miembros del staff de la residencia oficial, lugar donde las oficinas son como ratoneras o closets debido a su minúsculo espacio.

El hecho es que la pandemia quedó en segundo término por días y Trump logró el spin necesario, para ser un extranjero, sabe muy bien los trucos de la República de la Grilla.

Trucos que en México se aceitan mañana a mañana. Si bien el recurso de la mañanera está desgastado y sin el lustre de los primeros meses, aún funciona como gatillo para decisiones y políticas públicas o resortes de propaganda. Los defensores de fideicomisos -desaparecidos esta semana- se convierten en ladrones y la discusión se diverge hacia el sendero del dicho y no de los hechos. Los juicios a expresidentes se convierten en palestra pública pero no judicial, tanto por la prescripción de delitos como por la poca viabilidad de llevarlos a cabo.

La prensa es inmunda o conservadora pero los temas que publican no son resueltos o se evaden. La maestría en la distracción.

Y, en cada caso, hay defensores, fanáticos, población de apoyo que no cuestiona, pero cuestiona del silencio en el pasado. Reales o digitales, la conversación se distrae de la sustancia en una maniobra virtual que aleja la rendición de cuentas en lo real.

Al final, la paradoja es resaltada por la realidad: la enfermedad de Trump es cuestionada por medios y por una sociedad que enfurece ante declaraciones donde minimiza los efectos y se cataloga como un espécimen perfecto. Siete millones de infectados como recordatorio de la poca empatía, las malas decisiones y una Comunicación basada en el beneficio electoral y no el bienestar social son el motor de un cambio que, pese a ello, aún no es seguro ante las triquiñuelas electorales y las posibilidades de violencia en los próximos días ante las probabilidades de derrota.

En nuestro país, la esposa del presidente en gira de primera dama que debe ser defendida en redes sociales por su esposo ante la justificación de una jornada de inspección ante el aniversario 200 de la consumación de la independencia. Prioridades pues desde la óptica de la transformación lampedusiana.

Todo es distinto en el discurso, todo igual en los hechos.

Vaya paradoja, vaya tiempo deformado que vivimos, vaya posibilidad que tenemos de cambiarlo.

goliveros@me.com

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Gonzalo Oliveros
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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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