Si los principios de Gil no fueran de hierro forjado, si su respeto a las leyes no fuera indeclinable, la nueva ocurrencia de Donald Trump le habría tocado el corazón futbolero: que la selección italiana, que no logró el pase para el Mundial de futbol, sustituya al combinado de Irán, que sí lo consiguió en el campo. La FIFA se ha negado con rotundidad. La propuesta del enviado del presidente estadunidense, Paolo Zampolli, a la federación internacional de fútbol ha chocado, según las primeras reacciones, contra el reglamento y el orgullo herido de una nación que hace un mes culminó el gran fracaso histórico de no obtener el boleto por tercer Mundial consecutivo.
Fuentes de la FIFA afirmaron a su periódico El País que la sugerencia impulsada desde la Administración Trump tiene todos los visos de resultar inviable. Sobre todo porque, aunque Irán no acudiera a la gran cita, algo poco probable, la selección que la relevaría tendría que salir de su misma confederación, la asiática. En ese caso, la sustituta sería Emiratos Árabes Unidos, que perdió en la última ronda de Asia una eliminatoria contra Irak. A Gil le parece interesante que así piense Trump: Irán se va y traemos a Italia, así nomas, sin el menor respeto a las reglas. Mr. Trump está bien zumbado.
Neutralidad
Decíamos ayer. Después de la designación de los nuevos tres conejeros electorales, la neutralidad del INE voló en mil pedazos, pues se trata de tres morenistas de hueso guinda. La nueva integración del Consejo General del Instituto Nacional Electoral pone a prueba la legitimidad de las decisiones que tome el organismo ahora que la totalidad de sus 11 consejerías han sido designadas por la 4T en el Congreso, sin que haya un acuerdo amplio con partidos de oposición. Expertos consultados por su periódico El Universal en una nota de Alejandra Canchola coinciden en que “el INE estará a prueba” no sólo en el proceso electoral de 2027, donde se renovarán por completo la Cámara de Diputados y 17 gubernaturas, sino también en la segunda ronda de la elección judicial, donde se elegirá a la otra mitad de juzgadores a nivel nacional.
Francisco Burgoa, abogado constitucionalista y catedrático de la UNAM, señaló que uno de los mayores retos para esta nueva integración del Consejo General del INE será probar su imparcialidad en las decisiones que tomen en torno a las candidaturas que participarán en el proceso de 2027, sobre todo, respecto a posibles sanciones y fiscalización. El reto de los consejeros no existe, acatarán las decisiones que sus superiores les indiquen. No se necesita ser jurisconsulto para darse cuenta de que estos consejeros y consejeras traen consigna.
“Muchas veces se confunde la legitimidad con legalidad. La legalidad del proceso sí se cumplió, pero la legitimidad democrática con la que llegan estos tres nuevos integrantes, esa confianza ciudadana en la imparcialidad del árbitro, está puesta en duda. Lo que vemos hoy es una autoridad electoral sumamente cuestionada en cuanto a la confianza que debe tener un árbitro en su imparcialidad”. Así ya cambea la cosa: “Tenemos un tema muy de fondo: cómo poder creer que va a haber una imparcialidad del árbitro electoral cuando en su integración están los más cercanos al oficialismo. Eso por una parte, por la otra, cómo van a organizar la mayor elección de la historia de nuestro país con un presupuesto limitado y que, hasta este momento, coincidirá con las elecciones judiciales”, cuestionó Burgoa. Pues Gil coincide con Burgoa.
Una investigadora extraviada
Irma Méndez, profesora-investigadora en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) anda perdida: “El INE está a prueba de todo, de improvisaciones y de muchas cosas. Y me refiero a la parte de los consejeros y consejeras, porque tiene el INE una estructura profesional muy sólida, son gente que estudia, que además pasa por evaluaciones del superior jerárquico, de los pares, de los subordinados. En ese sentido, creo que se nos permite augurar que tendremos un buen proceso electoral”.
Anjá, ni lo duden, gran proceso electoral, ya lo hablaremos poco a poco y con tiempo si Dios nos da licencia tipo A para conducir.
Todo es muy raro, caracho, como diría Cervantes en Don Quijote: “(…) consolar un mal que de todo consuelo es incapaz”.
Gil s’en va