Analizando los últimos acontecimientos políticos y sociales en nuestro país, se puede ver que como nación nos falta poner en práctica el sentido del deber.
El sentido del deber lo podríamos definir de varias maneras, pero hay una definición que en lo particular me gusta, el Ejército de Tierra (rama terrestre de las Fuerzas Armadas Españolas) lo define como: “Cualidad que impulsa al militar a obrar siempre bien y al más exacto cumplimiento de sus obligaciones, movido por su honor y su vocación de servicio.”
Haciendo una pequeña modificación al concepto, quitando la palabra militar por la de ciudadano, engloba perfectamente una norma que deberíamos seguir todos los mexicanos.
A veces como sociedad exigimos a la autoridad lo que no pregonamos, cómo queremos que haya un sentido del deber si no contamos con un Estado de derecho fuerte, donde hasta la misma sociedad rompe la ley, la tragedia sucedida el pasado viernes en Tlahuelilpan, Hidalgo, deja en claro el poco compromiso tanto por la autoridad como por la ciudadanía de cumplir la ley, de la autoridad porque al ver que la gente estaba hurtando el hidrocarburo no hizo nada para detenerla, y de la ciudadanía porque a sabiendas que lo que estaban haciendo era incorrecto, poniendo en riesgo su vida, robaron cuanto combustible pudieron.
Si el país tuviese un sentido del deber de sus autoridades y ciudadanos, nada de esto hubiese pasado, las 93 muertes que se tienen al día de hoy no estarían en las notas de los periódicos.
La gobernanza requiere de sacrificios de los gobernantes y de los gobernados, la austeridad, transparencia, rendición de cuentas y un modo de comunicación horizontal deben ser las premisas de toda autoridad, del mismo modo, la participación social activa, el involucramiento en los asuntos públicos, el respeto por la ley, corresponden a las normas de todo ciudadano comprometido; por otro lado, el debate y el análisis bien argumentado son la medicina frente a las Fakes News y la información mal encauzada.
Todos estos planteamientos antes dichos, corresponden a un sentido del deber que toda sociedad debería tener.
Para sacar adelante a México es necesario que todos los mexicanos nos volvamos voluntarios en la transformación del país, promoviendo el altruismo colectivo, dejando atrás el egoísmo individual, solo así podremos superar los subterfugios del día a día.