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Siete puntos

Viernes Santo

Francisco Gómez

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1. Avasallante, llega una vez más la Semana Santa, con su caudal de gente, ritos, simbolismos, liturgias, devociones que, en un pintoresco sincretismo, se entrecruzan para dar paso a una religiosidad ancestral, que se resiste no solo a desaparecer, sino inclusive a disminuir en su fervor. De nada sirven análisis sociológicos que buscan desacreditar este fenómeno, ni calificativos oficiales como…

2. … vacaciones de primavera, deseosos de un laicismo secularizado que no logra implantarse en nuestra cultura mexicana. Es cierto. Muchas personas han salido de vacaciones, y los antros regios se verán abarrotados por las noches, hospedando a jóvenes prestos para el embrutecimiento y el ruido ensordecedor. El alcohol superará en cantidad al agua bendita, y los rezos serán opacados por los gritos.

3. Pero la Semana Santa sigue congregando multitudes. Ayer, ríos humanos pasaron revista a los siete templos, y asistieron por la tarde al célebre lavatorio de los pies. Hoy se recorrerá el viacrucis, y en lugares como Iztapalapa, de la Ciudad de México, el espectáculo será apoteósico. La tele proyectará películas alusivas, y las noticias abundarán en mensajes papales y treguas en las guerras de siempre.

4. ¿Qué motivación tienen los padres de familia que cargan con sus hijos para visitar siete templos diferentes, en una sola mañana? ¿Y quienes ensayan durante meses para ir golpeando al actor-Jesucristo durante su recorrido por las 14 estaciones del camino hacia la cruz? ¿Purgan a través del dolor algún pecado inconfesable? ¿Creen que con esos sacrificios salvarán sus almas?

5. Para ser buenas personas, seguidores de Jesús o ciudadanos ejemplares, se necesita mucho más que latigazos, procesiones o rezos lastimeros. Todas estas manifestaciones religiosas suponen una actitud de vida en permanente conversión, buscando identificarse con Jesús en su paso pascual, para hacerlo propia: de la esclavitud a la libertad, de la muerte a la vida, del pecado a la gracia.

6. Ojalá y la espectacularidad de los ritos no ensombrezca sus significados. Llevar a nuestros hogares una palma o un pan bendito no garantiza inmunidades ni protecciones celestiales, sino el recuerdo permanente de nuestro proceso pascual, nunca acabado. Pasar de la muerte a la vida es el reto, y si se hace de forma comunitaria y solidaria, todavía mejor. ¡Feliz Pascua de resurrección!

7. Cierre ciclónico. Hay de causas a causas. Llama la atención la rapidez con la que fluyen los donativos para la restauración de la Catedral de Notre-Dame. Ya se han recaudado cerca de mil millones de euros. Y es que el recinto evoca no solo la sacralidad religiosa, surgida en Europa a partir del siglo XII, sino toda la cultura occidental. ¡Ah!. Pero cómo se batalla para apoyar con dinero a los migrantes.

papacomeister@gmail.com

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