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Siete puntos

San Romero de América

Francisco Gómez

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1. Este próximo domingo celebraremos por vez primera la festividad del santo Óscar Arnulfo Romero, pastor y mártir, canonizado por el papa Francisco el pasado 14 de octubre. Su santidad había sido manifestada por el pueblo latinoamericano hace muchos años, acuñada en la expresión San Romero de América, original de Pedro Casaldáliga, obispo emérito de Sao Felix do Aragua, Brasil.

2. Creo que sabemos su historia. El 24 de marzo de 1980 fue asesinado por un francotirador a los órdenes de un encumbrado militar, mientras celebraba la misa en la capilla de un hospital salvadoreño. Pocos días antes había pronunciado su discurso final, dirigido a los soldados: “En nombre de Dios… y de este sufrido pueblo, les suplico, les ruego, les ordeno… cese la represión”.

3. Y es que más allá del clima político que propició su martirio, de los obstáculos implementados por el Vaticano para iniciar el protocolo de canonización, y del espaldarazo brindado por Francisco para llevarlo a los altares, es de llamar la atención el proceso personal que siguió Romero para, de ser un obispo conservador, austero pero lejano de su pueblo, caritativo para con los pobres y tranquilizador de la…

4. … conciencia de los ricos, pasar a ser, gracias al asesinato de su amigo, el P. Rutilio Grande, un férreo defensor de su pueblo, y crítico feroz del régimen asesino salvadoreño. Su conversión existencial no surgió de las aulas –en las que, por cierto, nunca destacó–, sino del contacto con la gente marginada, explotada por un sistema económico que siempre había encontrado un aliado en la jerarquía eclesiástica.

5. Romero dio testimonio no solo con su martirio, sino con su capacidad de cambio. Y es que estaba convencido de su perfil pastoral: cercano a sus fieles, pero solo en el terreno espiritual; capaz de dialogar con posiciones diversas, pero exigente en el cumplimiento de las normas. Salir de su universo dogmático, para insertarse en la realidad de su pueblo pobre, le cambió de forma radical.

6. Ojalá y el próximo domingo, ya sea que vayamos a misa o no, tengamos un minuto para recordar a este ejemplo de conversión. Que, como Romero, seamos capaces de cambiar algunas de nuestras ideas fijas, de nuestras posiciones frente al mundo, de nuestros criterios ya no discernidos. Ojalá, y como Romero, el contacto con nuestra realidad –muchas veces sufriente y dolorosa– propicie ese cambio.

7. Cierre ciclónico. Bien por la disculpa de la secretaria de Gobernación, al reivindicar el nombre de los estudiantes del Tec, asesinados por los militares hace nueve años. Todavía falta que se haga justicia y se condene a los culpables. Sirva el hecho para recordar que el Ejército no está capacitado para funciones policiacas. Son muchos los daños colaterales que causan en civiles inocentes.

papacomeister@gmail.com

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