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Siete puntos

¿Maniqueísmo clasista?

Francisco Gómez

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1. El sabio persa Mani (215-276) predicaba que todo está dividido entre el bien y el mal. Este dualismo dicotómico pasó a ser una doctrina, el maniqueísmo, que en el terreno político divide el espectro en los del bando bueno y los del sector malo. Con frecuencia, a estos grupos también se les dan connotaciones, como modernos contra conservadores, honrados contra ladrones, humildes contra soberbios.

2. Da la impresión de que el actual Presidente de nuestro país participa de esta doctrina, colocándose él y su gobierno en el frente de los buenos y sus opositores en el lado malo. Lo curioso es que a estos adversarios, reales o ficticios, se les sitúa en dos subgrupos, con menciones pintorescas, que para muchos llegan a ser ofensivas: la mafia del poder y los fifís, encabezados por la prensa crítica.

3. Los de la mafia del poder son, en primerísimo lugar, los ex presidentes, con Salinas a la cabeza. Este bloque se extiende a todos aquellos partidos que no son Morena o sus aliados coyunturales, y en los que, paradójicamente, participó el hoy presidente –PRI y PRD–. Los medios de comunicación electrónicos, en especial algunos canales de televisión, ocupan aquí un puesto de honor.

4. Los fifís son aquellos opositores del actual régimen, en especial de clases acomodadas, que criticaron la cancelación del nuevo aeropuerto, el recorte a las guarderías y se preocupan por el futuro. Principal blanco de los ataques surgidos de la presidencia son los medios de comunicación impresos, la prensa fifí. Esta expresión encierra una gran dosis de racismo y no está exenta de burla clasista.

5. Sin embargo, llama la atención que otros grupos opositores como la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE), ni pertenecen a la mafia del poder ni son fifís. El que hayan bloqueado las vías del tren en Michoacán, o el acceso a la Cámara de Diputados no les ha hecho merecedores de tales epítetos. ¿Será porque ellos sí pertenecen al pueblo sabio y pueden hacer lo que quieran?

6. Pareciera, entonces, que estamos ante un maniqueísmo de clase, en donde se es bueno o malo dependiendo del estrato social al que se pertenece. Ojalá y el Presidente no participe de este dualismo. No le conviene dilapidar su gran capital político, manifiesto en los millones de simpatizantes que tiene. Por su bien y el de nuestro país es mejor alejarse de las visiones maniqueas que no unen, sino dividen.

7.  Cierre ciclónico. En 1989 escribí, con motivo del 5° centenario de la llegada ibérica a tierras americanas, ¿Qué significa pensar desde América Latina? Ahora que se piden disculpas de los españoles por lo que pasó, comparto lo que señalé hace ya 30 años: “… desde hace medio milenio, y todavía hoy, América Latina sigue siendo campo propicio para los deseos colonialistas de las potencias en turno”.

papacomeister@gmail.com

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