La intensa actividad de Estados Unidos en política exterior en nuestra región ha hecho que regresemos a viejas discusiones sobre “intervencionismo”. Eventos recientes como la entrada a Venezuela el pasado 3 de enero, las demandas sobre Cuba para un cambio de régimen o las presiones sobre nuestro país para que el gobierno tenga un papel más activo en la lucha contra el narcotráfico han llevado a esta discusión. Incluso eventos que podrían parecer tan distantes como el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl entran en este debate.
El caso de Venezuela y ahora el de Cuba presentan un dilema histórico añejo: ¿cómo hacer que un régimen autoritario cambie sus prácticas y transite a un régimen democrático, sin pagar el costo de una intervención? Si bien a lo largo del tiempo ha sido un dilema moral, ahora también lo podemos medir como una reacción de la opinión pública.
Al parecer, nuestro país convive con este dilema, sin poder resolverlo, como buena parte del mundo. Por lo menos así se comporta respecto al caso de Venezuela. La opinión pública en México muestra un alto nivel de conocimiento de la situación de ese país y una clara preferencia por la no intervención directa de ningún gobierno, de acuerdo con la última medición nacional de Parametría realizada en enero de 2026.
En primer lugar, seis de cada diez mexicanos han escuchado sobre la situación que vive Venezuela. Aunque este nivel de conocimiento es relevante, también indica que una proporción importante de la población (38%) no está informada, lo que sugiere que el tema, si bien presente en la agenda pública, no es prioritario para todos los sectores. Aun así, entre quienes conocen el tema, la evaluación es ampliamente crítica: 86% considera que la situación en Venezuela es mala, frente a solo 12% que la percibe como buena. Esta visión negativa ha sido consistente a lo largo del tiempo.
El evento de la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos tuvo un alto nivel de difusión en México, ya que 75% de los encuestados afirmó haberse enterado. Este nivel de conocimiento es comparable con otros acontecimientos relevantes relacionados con Venezuela, como la muerte de Hugo Chávez, que sigue siendo el hecho más conocido entre la población mexicana. Esto sugiere que los eventos extraordinarios o simbólicos tienden a tener mayor impacto en la opinión pública que los procesos políticos de largo plazo.
El nivel de conocimiento de Maduro es alto, con 64% de los encuestados afirmando conocer su nombre. Sin embargo, la opinión efectiva sobre su figura es claramente negativa, lo que confirma que su imagen en México está asociada con la crisis venezolana. Esta percepción se refuerza con el hecho de que 58% de los mexicanos está a favor de que Nicolás Maduro haya dejado de ser presidente de Venezuela, mientras que solo 18% se manifiesta en contra.
En contraste, cuando se pregunta por la intervención de Estados Unidos, la opinión pública mexicana se muestra dividida, aunque con una inclinación mayoritaria al rechazo. El 51% está en contra de que Estados Unidos haya enviado tropas a Venezuela para terminar con el gobierno de Nicolás Maduro, frente a un 35% que está a favor. Además, existe un alto nivel de desconfianza respecto a las motivaciones de dicha intervención: 81% considera que la decisión estadounidense responde principalmente a intereses económicos y no a un intento genuino por mejorar la situación en Venezuela.
Con estos últimos datos podemos ver claramente cómo conviven dos opiniones contradictorias. Casi seis de cada diez apoyan la salida de Maduro, pero más de la mitad está en contra de la intervención de Estados Unidos o de sus recientes acciones. Es decir, el ciudadano quisiera lo mejor de ambos mundos: cambio de régimen, pero sin pagar el costo de la intervención.
El rechazo a la intervención incluye a nuestro país aun en sus acciones mínimas. Una mayoría clara (64%) está en desacuerdo con que el gobierno mexicano opine sobre lo que ocurre en Venezuela. Estos resultados evidencian una preferencia social por una política exterior basada en la no intervención, consistente con una tradición histórica de la diplomacia mexicana y con una visión pragmática sobre los límites de la acción internacional del país.
En conjunto, los resultados indican que la opinión pública en México mantiene una visión crítica sobre la situación en Venezuela, rechaza mayoritariamente la intervención externa y privilegia una postura de distancia y cautela en la política exterior. Estas actitudes no solo expresan juicios sobre Venezuela, sino que también revelan valores y preferencias de la sociedad mexicana respecto al papel que debe jugar el país en el escenario internacional.
Es probable que algunos de estos resultados pudieran extrapolarse al caso de Cuba, independientemente de la coyuntura. Sin embargo, la cercanía geográfica e histórica con la isla podría radicalizar algunas de estas opiniones. Investigación en curso de Parametría, para publicarse en fecha próxima en este espacio.