Política

Nuestro irremediable optimismo

Todos los finales e inicios de año representan fechas de corte, y para algunos temas, más allá de lo que nos indica el calendario. En particular, para estudios de percepciones es un referente temporal muy concreto. Frecuentemente se hace alusión a los acontecimientos que pasaron el año en curso, el año pasado o lo que se espera en el año por venir. Por ello son una fecha muy útil para la realización de mediciones.

El reporte “Ipsos Predictions 2026”, publicado en diciembre pasado, nos muestra un panorama comparado de percepciones ciudadanas en 30 países sobre cómo fue 2025 y cuáles son las expectativas para 2026. A partir de este reporte, es posible elaborar una lectura específica para México, identificando su posición relativa y las principales tendencias que pueden influir en el ánimo social, la economía percibida y el clima de seguridad en el país durante 2026.

Esta medición fue realizada antes del vertiginoso inicio de año que hemos tenido en eventos políticos. A juzgar por sus resultados, todo parece indicar que las tendencias que se observan se podrían intensificar aún más. Sobre todo, en aquellas percepciones negativas o donde se registra mayor preocupación.

Ipsos, consultoría de origen francés, cuenta con una de las mediciones metodológicamente más sólidas. Su diseño de panel de encuestas por internet reconoce sus carencias para cerca de un tercio de los países que cubre por su falta de representatividad. En este grupo de países está México, en el que se reconoce que la población tiene un perfil más urbano, de mayor escolaridad e ingreso, y con mayor acceso a servicios. Si Ipsos no puede tener una muestra representativa para nuestro país y otras doce naciones en las que mide, la pregunta siempre será: aquellos que hacen mediciones por internet en México y dicen tener muestras representativas, sin sesgos, ¿cómo lo hacen si una de las empresas más importantes del mundo no lo puede lograr?

Para propósitos comparativos y obviando esta limitante, los datos de tendencia, que no de precisión, resultan interesantes. En el balance global, dos de cada tres personas (66% en promedio de 30 países) consideran que 2025 fue un mal año para su país, mientras que la mitad (50%) lo percibe como un mal año para su vida familiar.

En contraste, el optimismo para 2026 se mantiene alto: 71% cree que el próximo año será mejor que el anterior y 49% piensa que la economía global será más fuerte. Estos indicadores reflejan un ambiente internacional de expectativas moderadamente positivas, aunque todavía marcado por incertidumbre económica y política.

México se ubica en una zona intermedia-alta de evaluación negativa sobre el desempeño del país. En la diapositiva que compara países, alrededor de 68% de los mexicanos afirma que 2025 fue un mal año para el país, cifra ligeramente por encima del promedio global. Esto sugiere que el ánimo nacional permanece más crítico que en muchas otras economías, aunque no se encuentra en los niveles más altos de pesimismo registrados en países como Francia o Corea del Sur.

2025 fue un mal año para mi país
2025 fue un mal año para mi país


En cambio, cuando se pregunta por la experiencia personal y familiar, México se sitúa cerca del promedio internacional: alrededor de 51% considera que 2025 fue un mal año para él o su familia. La brecha entre “país” y “familia” confirma un patrón frecuente: la evaluación del contexto nacional tiende a ser más negativa que la valoración de la situación personal.

2025 fue un mal año para mi y mi familia
2025 fue un mal año para mí y mi familia


Para 2026, México aparece entre los países con mayor optimismo individual. Aproximadamente 82% declara que 2026 será un mejor año para él que 2025. Esta cifra coloca al país por encima del promedio global (71%) y lo ubica junto a varias naciones latinoamericanas y emergentes con expectativas elevadas.

No obstante, al evaluar el optimismo sobre el futuro de largo plazo del país, México se sitúa en niveles más moderados: cerca de 63% cree que en 2026 las personas empezarán a sentirse más optimistas sobre el futuro de largo plazo. Esto indica que el optimismo personal es más fuerte que la confianza estructural en el rumbo nacional.

Soy optimista de que 2026 será un mejor año para mí de lo que fue 2025
Soy optimista de que 2026 será un mejor año para mí de lo que fue 2025


En el plano económico, el informe resalta preocupaciones persistentes. A nivel global, 48% cree que su país estará en recesión en 2026, y 47% piensa que su ingreso disponible será mayor. México se ubica en una posición media-alta en expectativa de recesión: cerca de 50% considera probable que el país entre en recesión en 2026, mientras que una proporción similar lo ve improbable.

Al mismo tiempo, México destaca por un mayor optimismo sobre el ingreso disponible: aproximadamente 57% espera que su ingreso para gastar (después de cubrir gastos básicos) sea más alto en 2026. Esta combinación sugiere que, aunque existe temor macroeconómico, muchas personas anticipan una mejora en su economía doméstica, quizá por expectativas de empleo, ajustes salariales o recuperación de consumo.

En cuanto a planes personales para el nuevo año, México aparece consistentemente alto en intención de dedicar más tiempo a familia y amistades, hacer más ejercicio y dedicar más tiempo a la apariencia, en línea con el patrón global. En contraste, la reducción del uso de redes sociales muestra menor fuerza: alrededor de 30% en México afirma que usará menos redes sociales, por debajo del promedio global de 37%. Esto sugiere que el entorno digital seguirá siendo central para la vida cotidiana y para la conversación pública en 2026.

El nivel de inmigración dentro de mi país incrementará
El nivel de inmigración dentro de mi país incrementará


En expectativas sociales, México aparece como un país con alta probabilidad percibida de protestas o disturbios. En la pregunta sobre si habrá “gran escala de descontento público” (protestas o riots) para protestar contra la forma en que se gobierna el país, México registra aproximadamente 73% de probabilidad, ubicándose entre los niveles más altos del estudio. Esta percepción indica un clima de tensión política y social que podría intensificarse ante eventos económicos, reformas o conflictos locales.

Habrá disturbios públicos a gran escala en mi país
Habrá disturbios públicos a gran escala en mi país


Finalmente, la seguridad pública es un tema sensible para México. En la medición sobre si el área donde se vive será menos segura en 2026 que en 2025, México se ubica en la parte alta: cerca de 55% considera probable que la seguridad empeore, superando el promedio global (46%). Este resultado sugiere que la inseguridad sigue siendo un eje estructural de preocupación ciudadana y un factor con potencial para afectar el ánimo social y la evaluación de gobierno.

El lugar donde vivo será menos seguro en 2026 de lo que fue en 2025
El lugar donde vivo será menos seguro en 2026 de lo que fue en 2025


En resumen, en México comparado con el resto del mundo, se observa: una evaluación negativa del año pasado a nivel país, un optimismo personal alto hacia 2026 y preocupación elevada por protestas y deterioro de seguridad. Para tomadores de decisión, estos hallazgos apuntan a un escenario donde la expectativa de mejora individual convive con desconfianza institucional y ansiedad por la estabilidad social. Por ello, 2026 podría ser un año de oportunidades en consumo y bienestar personal, pero también de riesgos en cohesión social y percepción de seguridad.


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Francisco Abundis
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