Cultura

Noticias de un imperio: Concepción, flor de todas mis flores

  • 30-30
  • Noticias de un imperio: Concepción, flor de todas mis flores
  • Fernando Fabio Sánchez

Concepción era flor de todas las flores, señor juez. Sus pies eran pequeños. Su cabello, negro y brilloso.

Soy jardinero de nacimiento. Nací en una casa pobre, pero llena de flores, y mi abuelo me enseñó los nombres de todas las flores y me enseñó a hablar con ellas.

Vine a Cuernavaca. Empecé a trabajar de ayudante de jardinero en una casa grande, y luego en otra más grande, y luego sin darme cuenta fui ya jefe de jardineros de una casa más grande todavía que llaman la Quinta Borda y a donde llegaba a vivir muchas veces al año el Señor que llaman Don Maximiliano.

Para entonces ya vivíamos juntos yo y Concepción Sedano, que comenzó a apellidarse así desde que nos habíamos casado.

Y fuimos felices hasta que algún día comenzamos a dejar de serlo, primero muy poco a poco cuando el Señor Don Maximiliano llegó a la Residencia Borda, y después muy repentinamente, cuando Don Maximiliano miraba a Concepción, y Concepción miraba a Don Maximiliano con una clase de mirada que parecían haber inventado entre los dos.

Me acuerdo cuándo más o menos comenzó todo, y fue una tarde en la que estaba yo en el jardín grande con Concepción, y pasó por allí el Señor Don Maximiliano acompañado por un señor que también era foráneo.

Llegaron ante una flor que el foráneo no se acordó cómo se llamaba, y Don Maximiliano me preguntó a mí.

Y Don Maximiliano que se hacía como que no había visto a Concepción me siguió preguntando los nombres de muchas otras flores, que yo le fui dando hasta que de repente se volteó a verla, y Concepción que hasta entonces había tenido los ojos bajos, también como si no hubiera visto a Don Maximiliano, los alzó para verlo.

Entonces, Concepción se puso de pie con la falda alzada, medio enseñando las piernas un poco más arriba de las rodillas y sin dejar de ver a Don Maximiliano y yo me dije que no importaba que nunca antes se hubieran conocido, porque desde ese momento fue como si se hubieran conocido desde siempre.

Hay una tapia en la Quinta Borda, señor, cerca de las habitaciones de Don Maximiliano, que tiene una puerta disimulada por una enredadera de campanillas.

Y si yo nunca vi con mis propios ojos que Concepción entrara o saliera por esa puerta, lo que sí puedo decirle es que Concepción, cuando regresaba en las madrugadas, tenía hojitas lilas y blancas todavía enredadas en el pelo.

Conozco también el estanque que yo llamaba de las buganvilias, porque a veces amanecía casi cubierto con sus hojas. 

Yo, aunque también alguna vez le quité a Concepción algunas hojas mojadas de buganvilia que se le habían pegado en la espalda, nunca vi a los dos meterse al estanque desnudos, Dios me libre.

Pero al día siguiente, señor, a la otra mañana de imaginármelos en el estanque de las buganvilias, me llevé un montón de florecitas de yerba anís que también llaman flores de tierradentro, y que se usan para perfumar el baño de los niños, y las derramé en el agua.

Esa madrugada, cuando regresó Concepción, un gran olor de anís, señor juez, el más grande olor de anís que yo haya conocido me sofocó el alma.

Yo nomás lloré un poquito, me levanté, me fui al estanque y les eché unos polvos de semillas de patol a los pescados, pero sin intención de que se murieran sino nada más que para atontarlos un poco, para que se durmieran un rato, a ver si se olvidaban de lo que habían visto.

Hasta que un día me llamó el administrador y me dijo Sedano, prepara tus cosas, porque te vas a ir a trabajar a otra parte, el Señor Don Maximiliano quiere que aprendas a conocer otras plantas nuevas.

*Extracto libre del capítulo “Camino del paraíso y del olvido”, de la novela “Noticias del Imperio” de Fernando del Paso.

Google news logo
Síguenos en
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.