Cultura

Padres e hijas: distancias y hábitats

En la primera se atraviesa la decisión de irse del hogar y en la segunda la arriesgada estrategia para tratar de fortalecer la relación: más tarde que temprano se terminará por entender que lo más importante era la cercanía y la presencia, más que los beneficios de otra índole que como padres se pudieran brindar.

Los recuerdos habitan los pasillos

Agnes, una investigadora de Historia, casada y con un hijo y Nora, actriz sobre todo teatral en plena crisis emocional, son dos hermanas lidiando con la adultez desde diferentes perspectivas, organizan el funeral de su madre terapeuta, al cual asiste el padre de ambas, un ególatra director de cine que lleva tiempo sin realizar una película y que abandonó el hogar muchos años atrás.

El reencuentro resulta menos ríspido con una que con otra, ya que si bien le ofrece el papel protagónico de su nueva película con tintes autobiográficos a manera de reconciliación y, ante su negativa, busca la opción de que se integre una famosa actriz estadounidense con quien empieza a ensayar.

Dirigida por Joachim Trier (La maldición de Thelma, 2017; Reprise. Vivir de nuevo, 2006) con sutil y contenida emotividad, cruce de miradas, momentos incómodos y reflexiones afectivas, Sentimiento valioso (Noruega, 2025) se entromete en un momento específico de un padre, cual si se tratara de La peor persona del mundo (Trier, 2021), y su reencuentro con las dos hijas, el nieto y hasta con el colega también retirado, si bien a través de los cuidadosamente insertados flashbacks, se le brinda contexto al abandono y a la propia infancia del director, negada pero al fin recuperada, en cierto sentido, en el guion listo para ser filmado con ecos al suicidio de su madre, torturada por los nazis y con todo y la crítica al estilo Netflix.

Sentimiento valioso
Sentimiento valioso


Se enfatiza la poderosa relación entre las dos hermanas, sustento una de otra en episodios difíciles, y cada una representa una diferente forma en la que se asume la experiencia en relación con el padre, mientras que comparten un profundo amor entre ellas —ese diálogo de puro sostenimiento emocional— que las lleva a mantenerse unidas incluso en la diferencia de perspectiva, de la búsqueda reconciliadora, una, a la confrontación directa, la otra.

La aparición de la actriz estadounidense y la forma en la que trata de entender qué tipo de papel está ensayando, refiere justamente a un juego de espejos que termina por no reflejar nítidamente el sentimiento buscado.

El guion de Eskil Vogt y el propio Trier se alimenta de un gran reparto encabezado por Renate Reinsve, como la actriz tetral sumida en una particular depresión, viendo a un hombre casado y cargada de rencor hacia el progenitor, soportada por Inga Ibsdotter Lileass, fungiendo como la figura conciliadora entre su hermana, su padre y consigo misma.

Elle Fanning, enfundada en el papel de la estrella que intenta hacer una película “seria”, a sabiendas de sus limitaciones, y Stellan Skarsgård, encarnando con absoluta contención al director que busca, acaso sin tenerlo del todo claro, reconciliarse con sus hijas y su pasado, conectar con el nieto (esas películas de regalo) y hasta con su propio arte perdido.

Además, la casa se vuelve un personaje central de la narración como el espacio histórico en el que todo sucede, todo se escucha, todo se padece y todo puede volver a renacer, puntualmente encuadrada y recorrida por una cámara que parece husmear por pasillos y espacios cargados de momentos dolorosos y uno que otro feliz.

El espíritu bergmaniano se pasea por las conversaciones, los reencuentros, las decepciones y la posibilidad de reparación, quedando claro que al final del día, la filmación de una experiencia compartida quedará como un artificio, una representación en un set que simula el entorno donde todo se vivió: pero basta con el gesto, la intención y la oportunidad de volver a estar juntos en un proyecto fílmico porque el arte también puede acercar, además de cuestionar e impeler.

La esperanza habita la juguetería

Dirigida por Derek Cianfrance, quien ha abordado el tema de las relaciones entre hermanos (miniserie Sé que es cierto, 2020; Brother Tied, 1998) y de pareja (La luz entre los océanos, 2010; Triste San Valentín, 2010). Ahora vuelve a la revisión del padre que recurre a los robos para mantener en su familia, como lo hiciera en El lugar donde todo termina (2012), a través de Un buen ladrón (Roofman, EU, 2025), filme que retoma el caso real de Jeffrey Manchester, un veterano de las fuerzas armadas, divorciado y con problemas económicos para mantener a sus hijos, que a finales de los noventa en Carolina del Norte decide aprovechar sus habilidades de observación para introducirse en establecimientos de McDonald’s por el techo (de ahí su apodo) y cometer los atracos sin lastimar a nadie, prestándoles su abrigo para aguanten el frío y hasta pidiendo disculpas.

Un buen ladrón
Un buen ladrón


Tras ser capturado en la fiesta de su hija, después de haberle comprado una bicicleta, logra escapar de prisión con ese ingenio que lo caracteriza y, mientras espera que su amigo le facilite papeles para huir, se oculta en el lugar más insospechado: una juguetería de la cadena Toys “R” Us.

Pero ese genial escondite tenía un problema: una de las empleadas, madre de dos hijas, empezó a despertar un interés afectivo que lo llevó a conocerla en otro contexto, la iglesia que ella frecuentaba, lo que le permitirá vivir una experiencia familiar y hasta comunitaria, pero que lo expondrá ante el mundo exterior en cuanto a prófugo de la justicia.

Con una justa combinación de drama, tensión y apuntes de comedia, el relato consigue transmitir verosimilitud gracias al trabajo de investigación sobre el personajes y a las químicamente creíbles interpretaciones de Channing Tatum, añorando la presencia de su familia y convenciéndonos para estar de su lado, y Kristen Dunst, resolviendo la vida en con esfuerzo y paciencia; el resto del elenco fortalece el cuadro interpretativo.

La funcional fotografía y la lograda edición, que contribuyen tanto a la fluidez del relato como a las distintas transformaciones de los personajes, se ponen al servicio de la doble vida del protagonista, creando una muy distintiva y sugerente historia, trágica y cómica a la vez, delincuencial y de sacrificio.


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Fernando Cuevas
  • Fernando Cuevas
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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