Para abrir boca, Green Day cantó American Idiot con dedicatoria evidente y así dejar la mesa puesta para el inicio de las acciones propiamente defensivas. Con Shawn Smith, árbitro principal debutante en el partido decisivo, un estadio previsiblemente en ebullición que festejaba hasta el volado inicial y un campo de juego impecable, arrancó la sexagésima edición del partido con el que se define el título de la NFL, uno de los eventos deportivos más vistos en el mundo, a pesar de ser todavía un deporte presente en determinados países. Los contendientes llegaron con marca de 14-3 en la temporada regular: los Patriotas de Nueva Inglaterra y los Halcones Marinos de Seattle, celebrando su medio siglo de vida, se volvieron a ver las caras después de escenificar el Súper Tazón XLIX que terminó de manera angustiante en favor de los primeros.
Para empezar con sabor latino, Borregales dio la patada inicial que se introdujo en lo profundo para que los de azul iniciaran un productivo ataque desde su yarda 35 que los llevó hasta zona de puntos, tras un par de efectivos pases y una carrera; sin embargo, en zona roja ya no lograron avanzar y se conformaron con un gol de campo de Myers para mover el tablero electrónico del Estadio Levi´s. Tomaron la pelota los de blanco y a pesar de que lograron internarse en territorio enemigo, una captura complicó la continuidad del avance y tuvieron que despejar, dejando la pelota en la yarda 10 del rival, cuya posesión fue de tres y fuera, dejando ir una buena oportunidad para completar un pase, por falta de toque, que hubiera significado una jugada grande.
Fueron detenidos nuevamente los de Massachusetts por la intensa presión a Maye, después de avanzar con un buen pase, al igual que los del estado de Washington, también siendo controlados por la defensa tras conseguir sólo un primero y diez. Se escurrió así un primer cuarto netamente defensivo. En el segundo capítulo, volvieron a fracasar los monarcas de la Americana, mientras que, con base en dos carreras de Walker que produjeron casi 60 yardas, los campeones de la Nacional se acercaron nuevamente para conseguir otros tres puntos, dejando el marcador con un discreto 6-0 con buena parte del segundo cuarto por jugarse. Pero Maye fue víctima de su tercera captura y se equipo se retiró con un decepcionante 3 y fuera sin que se viera, al momento, algún tipo de ajuste desde la banca.
No aprovecharon tampoco los Halcones Marinos y tuvieron que devolver el ovoide, dejando encajonados a los Patriotas en su yarda 2, quienes alcanzaron a respirar con un primero y diez pero terminaron despejando la pelota por quinta vez consecutiva en igual número de posesiones. En su último vuelo del segundo episodio, nuevamente se acercó el equipo de Seattle y, por tercera ocasión, salieron con un gol de campo para distanciarse a dos anotaciones: 9-0. Una primera mitad en la que sólo hubo un castigo y en donde las defensivas marcaron la pauta, una dominando por completo y la otra resistiendo en la región del campo donde se suman puntos. Se esperaban ajustes del equipo de coches, sobre todo del equipo de blanco en cuanto a rediseñar un ataque que, hasta el momento, había producido de poco a nada.
PORQUE LAS DEFENSIVAS GANAN CAMPEONATOS
Después del espectáculo latinoamericanista de Bad Bunny, junto con Lady Gaga y Ricky Martin, elevados niveles de producción, aliento crítico hacia el imperio, reforzando la presencia latina en Estados Unidos y el antirracismo, no obstante la discutible selección de canciones, los Patriotas recibieron la pelota al inicio del tercer cuarto y, como si nada hubiera sucedido en el vestidor, volvieron a patear de despeje sin lograr mayor profundidad, a diferencia de los Halcones Marinos, quienes en su primera posesión avanzaron con soltura pero enfrentaron la misma limitación, como si estuviéramos atrapados en un loop: de nuevo sólo tres puntos y dejar el marcador 12-0. Tres y fuera otra vez para los de Nueva Inglaterra, a pesar de lograr nueve yardas en su primera oportunidad: los ajustes seguían sin aparecer y la ejecución ofensiva se quedaba muy lejos de lo esperado para este contexto.
Darnold fue capturado y el ataque se vio comprometido, por lo que los de azul salieron también después de sólo tres y para fuera con poco más de cinco minutos por jugarse en el tercer episodio. En la siguiente posesión, Maye exhibió cómo el partido y el escenario le estaban pesando quizá demasiado, mostrándose impreciso y sin capacidad de improvisación, mostrada también por Darnold en su siguiente ofensiva, sin poder ir más allá de las tres jugadas. Y vendría una de los jugadas decisorias: el mariscal de campo de Nueva Inglaterra perdió la pelota y Seattle la recuperó en posición de campo envidiable: de ahí logró por fin anotar de seis con pase a Banner de 16 yardas y así poner, al inicio del cuarto episodio, un 19-0 que ya parecía demasiado pesado para esperar una reacción.
Los Patriotas volvieron a recibir la pelota y otra vez sólo desarrollaron tres jugadas, pero con una pequeña diferencia: lograron seis puntos gracias a una carrera y un par de pases largos, el último para touchdown, dirigido a Hollins, de tal forma que por fin rompieron el cero. La esperanza de un regreso casi imposible aumentó con el trabajo defensivo, al detener el ataque de los del estado de Washington y empezar a avanzar con convicción en su siguiente ofensiva desde su propia yarda 4, pero Maye se equivocó otra vez, acaso producto de la novatez, y lanzó un mal pase que fue interceptado por Love: tras recorrer treinta yardas, Myers volvió a ser requerido para anotar otros tres puntos -implantando récord en esta instancia- y ponerse 15 puntos arriba.
En su siguiente posesión, a Maye le tiraron la pelota, Nwosu lo recuperó y recorrió casi medio campo para sellar el partido en favor de Seattle con un contundente 29-7 y, de paso, quitándonos cualquier posibilidad de drama al final del encuentro. Tratando de morir por algo, los Patriotas todavía llevaron la pelota hasta la zona de anotación gracias a un pase capturado casi en el subsuelo por Stevenson, si bien fallaron la conversión y la patada corta, recuperada por los de azul, ya nada más tratando de consumir los menos de tres minutos restantes. Todavía tuvieron otra posesión los de blanco, administrativamente jugando como locales, pero ya no lograron cambiar el definitivo 29-13 en favor de los Halcones Marinos de Seattle, comandados por la brillante mente defensiva de su joven entrenador principal, Mike Macdonald y, en este partido, por Walker y los pateadores Myers y el australiano Dickson. Por su parte, termina una gran y sorpresiva temporada para los Patriotas de Nueva Inglaterra, regresando a los lugares de primera línea con gran trabajo de Mike Vrabel.