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Miércoles , 20.03.2019 / 12:13 Hoy

Trayectos

La decisión de una mujer

Fátima Ibarrola

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Éstas letras las escribo el viernes 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer; durante mucho tiempo en esta fecha he agradecido a compañeras y compañeros, amigas, amigos las felicitaciones recibidas, pero siempre he pensado que no tenemos nada que festejar. Realmente lo que se conmemora y que dio origen a esto fue una tragedia, el 25 de marzo de 1911, más de cien trabajadoras textiles, inmigrantes casi todas, murieron en el incendio de la fábrica Triangle Shirtwaist, en Nueva York, por el acto criminal del dueño, que cerró por fuera el inmueble para que no salieran hasta terminar una serie de trabajos extras que le habían solicitado.

En nuestro país el pasado día 7, las diputadas y diputados federales se enfrascaron en el tema sobre el aborto. Qué despropósito; en Nuevo León recién se tipificó como delito, la interrupción del embarazo, incluso si el producto fue concebido en una violación. La mujer, en mi opinión, es completa y totalmente dueña de su cuerpo, no del Estado, no de su esposo, no de sus padres (ya siendo ella mayor de edad), no de nadie más. Seré siempre defensora de la frase “mi vida es mi vida”. En la Ciudad de México, el año pasado se llevaron a cabo de manera legal y con todos los cuidados médicos, más de doscientas mil interrupciones de embarazos. Esto significa que se salvó en muchos casos su vida, pues está comprobado que una mujer que no desea un hijo irá de manera clandestina con una matrona o con un “carnicero” que pondrá en riesgo, sin lugar a dudas su integridad física. Este tema ha sido siempre un factor de división, polémico, en donde la moral va en contra de la salud pública, me parece que debiéramos privilegiar estar a favor de la salud pública. Desde este espacio, en muchas ocasiones he hablado de políticas demográficas y éste es un tema justamente que se inserta en ellas. ¿Cuántos hijos no deseados están ahora en la miseria, en la delincuencia organizada, en el desamor, en la orfandad? ¿Y entonces qué, si no se interrumpe el embarazo, el Estado se hará cargo de ellos? Si gana la moral sobre la salud pública perderemos todos. Una mujer embarazada requiere de un cuidado permanente y una alimentación adecuada, todo esto debería, entonces, ser pagado por el Estado y al termino del embarazo entregar al niño a las instancias públicas correspondientes, léase el DIF o algo que se les ocurra. En fin, jamás podremos ponernos de acuerdo en este y muchos otros temas, nada más que aquí, reitero, estamos hablando de la vida de una mujer o el de un embrión de doce semanas no deseado. La mujer es dueña de su cuerpo, de su alma, de su conciencia, de su religión, de sus decisiones todas. _

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