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Columna de Esteban Garaiz

Producción de crudo o gasolina para la movilidad nacional

Esteban Garaiz

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A Jaime Avilés, en memoria


Es disyuntiva; no contradicción. Es pensar bien lo que queremos hacer con lo que hoy tenemos disponible: un presupuesto escaso con una recaudación miserable y unas finanzas públicas endeudadísimas y quebradas deliberadamente durante más de 30 años: tanto en la Hacienda Pública, como en las empresas estratégicas, o sea: Pemex y CFE.

Empezando por el principio: decidir si el escaso presupuesto disponible se orienta a aumentar la extracción de crudo, venida a menos, (por no haber invertido en prospección y no reponer reservas probadas) o a la refinación de gasolina para garantizar la movilidad nacional sin depender de nadie. NO es un asunto de técnicos: ni ingenieros, ni financieros; sino que es una decisión de política pública, que afecta la vida de todos los mexicanos.

Sencillamente porque los técnicos orientan sus propuestas en orden a la eficacia industrial y a la rentabilidad del capital invertido. Su enfoque no es el del bienestar de la población nacional.

Sólo así se pueden encuadrar los comentarios recientes con motivo del diferendo, perfectamente válido, (o quizá malentendido) entre el Subsecretario de Hacienda, Arturo Herrera, y la Secretaria de Energía, Rocío Nahle.

Porque, como era de suponerse, el asunto ha llegado también a Londres, al reconocido periódico Financial Times, como han reseñado en estas páginas (14-03-19) J. Weber y J. Wheatley.

Citan los reporteros que Arturo Herrera aseguró que el presidente “estaba cediendo a la presión y detendría un multimillonario proyecto de una refinería (la del puerto de Dos Bocas en Paraíso, Tabasco) considerado ampliamente (por los financieros) como un desperdicio de dinero”.

Añaden que este supuesto haber cedido a la presión externa, es “algo que es música para los oidos de los inversionistas”. Los lectores podrán observar dónde está el fondo, muy hondo, de la cuestión: a quién beneficia.

Porque ocurre que también el técnico financiero José Antonio Meade Kuribreña, excandidato del PRI a la presidencia de la República y, como se recuerda, muy amigo de los inversores privados, ofrece ahora su desinteresada asesoría al presidente López Obrador.

Es que el doctor Meade participó como invitado principal en la reunión mensual de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) en Tijuana; dado que se ha integrado al Consejo de Administración de la multinacional Grupo Alfa.

Considera el doctor Meade que “uno de los puntos que debe considerar López Obrador es planear mejor los recursos de Pemex, por ser la única empresa nacional que se encuentra entre las primeras 100 del mundo”.

La razón de fondo, según el doctor Meade, es que “el país ya no depende en gran porcentaje de sus ganancias (de Pemex) sino que se sostiene gracias a los impuestos que pagan más de 72 millones de personas”.

No está del todo errado el doctor Meade; porque en 2017-2018 la recaudación fiscal de México pasó, gracias a su esfuerzo como Secretario de Hacienda, de un miserable porcentaje de 10 sobre Producto Interno Bruto, a un miserable 13 por ciento sobre el PIB; después de ampliar la base de contribuyentes en 7 millones (o sea: 10 por ciento más).

Lo cual remedió en muy poco las penurias fiscales mexicanas, porque, como se recuerda, el problema real está en los “regímenes especiales”, donde hasta ahora se eluden cada año más de 400 mil millones de pesos: en la cúspide; el problema no estaba en la base como insistían las cúpulas empresariales.

Podrá observarse que la visión recaudadora del doctor Meade en nada contribuye a una acertada decisión sobre la empresa nacional, que debe recuperar su papel trascendental como pilar del desarrollo estratégico nacional; no sólo tener utilidades.

Porque hay una disyuntiva superior, arriba de ésta. Si seguimos con las miserias fiscales oprimiendo a la clase media y privilegiando a los grandes grandes; o recaudamos como Francia, Noruega o Alemania impuestos progresivos para contar con recursos públicos suficientes para sacar a Pemex de la terapia intensiva y lanzarla de nuevo a ser la “palanca” del desarrollo nacional; y también gradualmente saldar la inconmensurable deuda pública con el rescate de lo robado.

P.D. Anuncia la Secretaria Rocío Nahle que las 6 (maltrechas) refinerías de Pemex pueden operar al 70 por ciento de su capacidad combinada, que rebasa millón y medio de barriles diarios, para fin de este año. Eso apunta a poder bajar el precio.

También informa que la convocatoria para las concesiones de lotes a las empresas privadas podría aplazarse a 2020. Estableciendo claramente el compromiso de la pronta inversión o devolución del lote. No como hasta ahora que los tienen acaparados sin inversión productiva.

www.estebangaraiz.org

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