La tragedia se hizo presente otra vez en nuestro estado, la violencia que sufrimos es más cruda con el paso del tiempo. El viernes pasado la periodista Susana Carreño sufrió un atentado luego de terminar su programa radiofónico. ¿Cuál fue el motivo de la agresión? ¿Robo? O ¿Su trabajo periodístico y sus investigaciones?
La violencia nos ha afectado sin que necesariamente nos demos cuenta. Por ejemplo, la noción de libertad de expresión ha ido cambiando, ya no surge de la tolerancia como valor central que permite nuestra interacción social. Ahora pareciera que la libertad de expresión, especialmente en el periodismo, depende de no afectar los intereses y/o negocios de terceros y no de ser o no tolerante.
No quiero decir que antes de este terrible hecho la violencia contra periodistas no existiera, al contrario, se supo de casos de acoso, amenazas y ataques a diversos medios y periodistas por realizar reportajes, denuncias y publicar sus comentarios que no siempre son bien recibidos, pero en tiempos recientes en Jalisco no habían llegado a lo que sufrió Susana.
Como respuesta tenemos un gobernador que niega los hechos y se apresura a comentar cuando las investigaciones y procesos de la fiscalía están en curso, confundiendo a la opinión pública que busca en el gobierno la certera de la justicia.
He comentado con anterioridad en este mismo espacio, el primer paso para salir de la enfermedad de violencia que vivimos es aceptar nuestro padecimiento. Porque salir a dar comentarios para resolver la situación de crisis para luego callar es muy ingenuo y peligroso, ya que las versiones dadas con el paso de las horas y los días no se sostienen generando más dudas que certezas.
Nos piden que estemos en calma porque en nuestro estado no pasa nada, tal vez el país este mal y los demás estados, pero acá no pasa nada y cuando pasa hay una respuesta, aunque no responda a la inseguridad.
Lo que le pasó a Susana no es aislado, lo creamos o no, la violencia que azota nuestro país y Jalisco no es ni nueva, ni ha disminuido; hace rato que Puerto Vallarta, Jalisco y México han perdido la brújula, se han dado varios incidentes que así lo hacen pensar.
Lo más preocupante de nuestra situación es la constante negación de nuestra realidad por parte de las autoridades, que nos tienen a la espera del siguiente evento que nos sacuda y salgan las autoridades nuevamente a justificar lo injustificable en lo que llega el olvido para regresar a la incertidumbre.
Las alternativas son pocas; ya se cambió al Fiscal, pero se siguió con la misma estrategia sin revisar o ajustarla, aun cuando las evidencias exigen cambios urgentes porque la estrategia no ha funcionado y es muy grave seguir en el error.
Mientras, solo podemos decir que Alfaro sigue en deuda con Jalisco, que sus contradicciones lo siguen acorralando. Que la seguridad sigue brillando por su ausencia, mientras nosotros seguimos sobreviviendo, la deuda por seguridad crece.
Ernesto Gutiérrez