Política

Encadenarnos de nuevo

Todos los días, a todas horas, la inmensa mayoría de los medios de comunicación masiva en México le dan la espalda a la realidad y, al hacerlo —en lo que en cualquier otra circunstancia sería un suicidio comercial— le dan la espalda también a la mayoría de sus espectadores, radioescuchas y lectores.

Incumplen así, tanto los dueños y concesionarios de los medios masivos como las y los líderes de opinión que, en ellos monopolizan los espacios más importantes, con aquello que decía Carlos Payán: “La única dictadura a la que un periodista ha de someterse es la dictadura de los hechos”.

Subyace, en esta decisión, la creencia de que aún puede y debe seguirse moldeando y dirigiendo a la opinión pública, y la convicción de que, a falta de una oposición política en México con posibilidades de obtener una victoria decisiva en las urnas sobre la cuarta transformación, le corresponde a la élite mediática la tarea histórica de hacer que el país vuelva de nuevo al redil.

Quienes supuestamente deberían vivir atentos al rating, a lo que el algoritmo manda, a las encuestas y estudios de opinión y de mercado, y a los resultados en las urnas que indican lo que la mayoría quiere para el país, están obstinados en ir en contra de su propio público. Con la masividad, la constancia, la frecuencia y la capacidad de repetir —con distintas voces, en distintos horarios, por distintos medios, en todas las redes— el mismo mensaje, se creen capaces de lograr que, en la balanza, pese más la percepción con la que pretenden encadenarnos de nuevo que la misma realidad.

Aunque en esta batalla contra los hechos fueron capaces de triunfar en el pasado, e imposible resulta explicar, sin la sumisión y la complicidad de los medios y sus figuras, la permanencia en el poder del viejo régimen autoritario —a pesar de sus crímenes, de su corrupción, de la monstruosa desigualdad social que produjo—, hoy las cosas han cambiado. No solo al PRIAN le dieron la espalda la mayoría de las y los mexicanos; también al que identificaron e identifican como su aparato mediático de dominación.

Es cierto: en tanto se construyen opciones, les ven, escuchan y leen; tienen poder, dinero y una libertad de la que nunca habían gozado, pero ya no tienen esa “audiencia cautiva” a la que hacían comulgar con ruedas de molino. 


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Epigmenio Ibarra
  • Epigmenio Ibarra
  • Periodista y productor. Fundador de la prodcutora Argos. Corresponsal de guerra entre 1980 y 1990 / Escribe todos los miércoles su columna "Itinerarios"
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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