Política

La injusticia necesaria

  • Punto de Inflexión
  • La injusticia necesaria
  • Enrique Martínez y Morales

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Cada cuatro años el planeta presencia el mayor experimento de psicología que existe. 

La prueba siempre es la misma: un balón, una portería, once pasos de distancia y un ser humano enfrentado a una presión que muy pocos conocerán en toda su vida.

Conforme el Mundial entra en su recta final, los empates dejan de ser una posibilidad para convertirse en un problema. 

Alguien tiene que avanzar y alguien tiene que despedirse del torneo. Entonces aparecen los penales.

Pocas reglas generan tanta polémica. Para algunos son una lotería. Para otros, una prueba definitiva de carácter. 

Hay quien sostiene que resulta injusto decidir cuatro años de preparación mediante una serie de disparos desde el manchón penal.

El fútbol es un deporte profundamente colectivo. Durante ciento veinte minutos intervienen la táctica, el esfuerzo compartido, el trabajo en equipo. 

Pero al final, el destino de un país puede recaer sobre una sola persona. Y esa es precisamente la grandeza del experimento: el penal no pone a prueba únicamente la técnica, sino la mente.

En este Mundial han fallado hasta las leyendas, como Lionel Messi y Kylian Mbappé. Nadie está vacunado contra la presión. No fallan porque olviden cómo golpear un balón. 

Fallan porque el cerebro también juega. Fallan porque son humanos.

El arquero intenta anticipar la decisión del tirador. El tirador intenta adivinar el movimiento del arquero. Ambos saben que millones de personas los observan. 

En apenas un segundo conviven estrategia, estadística, intuición, memoria, entrenamiento… y, sobre todo, miedo.

Para el ser humano es mayor el sufrimiento de perder que el placer que siente al ganar. 

No es igual cobrar para ponerse arriba que hacerlo sabiendo que un error significa la eliminación. La distancia es idéntica. El balón pesa lo mismo. Lo único que cambia es la carga emocional.

Tal vez por eso los penales nos parecen injustos. Ya no se premia a quien juegue mejor futbol, sino a quien administre mejor la presión e incluso el mejor del mundo puede quebrarse durante unos segundos.

El futbol y la vida no siempre son justos y a veces no gana quien mejor juega. A veces gana quien entiende que el verdadero rival no está enfrente, sino dentro de uno mismo.


emym@enriquemartinez.org.mx

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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