Cultura

Complicidades amorosas de Elsa Cross

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Los años de la pandemia fueron fructíferos para Elsa Cross (Ciudad de México, 1946). Sin proponérselo, halló en una maleta una serie de poemas sueltos que, en su momento, creyó haber perdido. Recuperó palabras, incorporó voces, encontró reverberaciones en esos papeles. Son poemas de amor divididos en 22 secciones.

Tu otro nombre. Elsa Cross. Era. México, 2025.
Tu otro nombre. Elsa Cross. Era. México, 2025.


El libro fue escrito en dos periodos, cado uno de ellos corresponde a tres años de trabajo. El primero de ellos lo escribió de 1991 a 1994. Y el segundo, del 2021 a 2025. A pesar de que tuvo una pausa de 30 años, la conexión que logró establecer es directa, intensa, atemporal. En estos versos, Elsa Cross respira, navega, medita, rescata, vibra, revisita, grita, envuelve, desoye, oculta, deconstruye, calla.

“Sostener tu amor/ es vagar en el desierto/ es caer en un pozo/ es perderse en un eco/ es laberinto y fuga/ convertirse en fantasma/ en un reflejo/ un sueño/ un soplo/ nada”, escribe Cross.

Las simetrías que propone la poeta oscilan entre el cuerpo, la naturaleza y lo divino. Es también un acercamiento a varias tradiciones poéticas que van de oriente a occidente, y a ciertos poetas que ella aprecia de forma continua. No derivan propiamente en homenajes porque lo que apenas incorpora de ellos remite a pinceladas, un verso, las palabras precisas que la escoltan en esta travesía hacia el amor. Los nombres de sus acompañantes son Ramón López Velarde, Carlos Santana, Federico García Lorca, Hannah Szenes, Saint-John Perse, Rainer Maria Rilke, Antonio Machado, Omar Khayyam, William Shakespeare, Gutierre de Cetina, Jñanéshvar, Ramprasad Sen, Salomón, San Juan de la Cruz, Ramón Xirau, Robert Desnos, Ayocuan Cuetzpaltzin, Richard Wagner y Pierre Teilhard de Chardin, entre otros.

“Y tú/ tan vivo hoy en mí/ te vuelves mi pasado/ y mi futuro// No tengo vida sin ti/ te doy lo que soy/ lo que fui/ y lo que seré”.

Los que aparecen en dos ocasiones son López Velarde, Shakespeare y Saint-John Perse. Una triada que ha estado presente en varios libros de Elsa Cross y a quienes suele revisitar con cierta frecuencia. Recurre al poeta zacatecano para abordar la intensidad del amor y lo que significa entregarse por completo. En ese sentido, Cross recomendaría leer “Zozobra”, incluido en La sangre devota. Fue Paz el que decía que toda la poesía de López Velarde cabe en este verso: “yo vivo en mi zozobra,/ yo reino en mi cadena”.

De Saint-John Perse, Paz señaló que no cantaba sino que nombraba el mundo. Y eso lo sabe Cross. Precisamente, a la poeta mexicana le interesa mostrar el mundo, las ambigüedades del alma humana, a partir de contrastes; es una característica de su poética y lo maneja de forma acertada. Cross sigue los pasos de Perse al ampararse a su Baniano (1986), un árbol de la India, y al observar de manera profunda esos silencios que hay en la poesía. Porque “la poesía de Perse debe leerse como un ejercicio de intrepidez espiritual”, señala Paz.

Cross ha incorporado versos de Shakespeare desde los años noventa. En El diván de Antar (1990) y Bomarzo (2009), entre otros poemarios. Recurre a él para establecer un diálogo con un sentido trágico. En alguna entrevista, Elsa Cross indicó que Shakespeare le enseñó que lo trágico y lo lírico no están separados, “que se puede hacer poesía con la boca llena de sangre”. Eso se detecta, por ejemplo, en algunos de sus poemas a la diosa Kali que Cross escribió tras el fallecimiento de su pareja, Baruj Salinas.

“Amanece/ y dejo que las cigarras y los pájaros/ me ensordezcan también a mí/ para no oírme/ decir tanto tu nombre”.

Tu otro nombre está dedicado a Baruj Salinas, pintor cubano-americano, exiliado en Miami y en la Ciudad de México. La escritora lo conoció en los años setenta, compartían el interés tanto por la poesía como por las artes plásticas. Ella le dedicó varios poemas y él hizo algunas portadas de sus libros. Baruj falleció en 2023. El segundo periodo que abarca el libro está marcado por su ausencia y por cómo trascendió el amor.

Elsa Cross comentó que hace unos años le tocó ser jurado de un concurso de poesía. Se percató de que los jóvenes evitaban escribir poemas de amor, era como si huyeran del tema o si les causara tedio. Esa fue una de las motivaciones por las que quiso recopilar este volumen, con palabras que su momento pensó que ya no eran parte de su vida, pero que regresaron en una suerte de boomerang, revelando más preguntas que respuestas, más fragilidades y silencios que certezas.

“No dejaría flores en tu tumba/ sino una piedra—/ jade o amatista/ lapislázuli/ un cuarzo/ o un zafiro—/ Y querría allí mismo volverme agua y filtrarme hasta ti”.


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Mary Carmen Ambriz
  • Mary Carmen Ambriz
  • mcambriz@hotmail.com
  • Ensayista, crítica literaria y docente. Fue editora de la sección Cultura en la revista Cambio.
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