Política

Nostalgia del 86

  • Punto de Inflexión
  • Nostalgia del 86
  • Enrique Martínez y Morales

Tenía diez años cuando México fue anfitrión de la Copa del Mundo de 1986. Saltillo sería una de las subsedes donde llegarían algunas selecciones. 

Los hoteles se llenaron de colores extranjeros y las calles hablaban idiomas diferentes.

Recuerdo con precisión el día en que mi hermano y yo pedaleamos campo traviesa hacia las canchas de un deportivo del Magisterio, muy cerca de nuestra casa. 

Íbamos persiguiendo un sueño infantil: ver entrenar a la selección portuguesa, hospedada en el Hotel La Torre.

Llevábamos un balón bajo el brazo con la esperanza de conseguir algunas firmas. Al terminar el entrenamiento nos atrevimos a entrar a los vestidores. 

Los jugadores nos recibieron con una mezcla de sorpresa y simpatía. Sin dudarlo, firmaron nuestro balón. Entre aquellas rúbricas estaban las de Paulo Futre y Vítor Damas, figuras de una selección que terminaría sorprendiendo al mundo.

Al día siguiente repetimos la aventura. Esta vez fuimos al Camino Real, donde se hospedaba la selección inglesa. Con la audacia que sólo tienen los niños, nos colamos al buffet del desayuno. 

Llevábamos un programa con las fotografías de los jugadores y ahí estaba Gary Lineker, quien terminaría como máximo goleador del torneo. 

Recuerdo su brazo enyesado mientras firmaba con agrado. Aquellos futbolistas nos regalaron unos minutos que terminaron convirtiéndose en recuerdos para toda la vida.

No había teléfonos inteligentes para documentarlo ni redes sociales para compartirlo. Las experiencias vivían únicamente en la memoria. Quizá por eso permanecen tan nítidas.

Cuarenta años después, muchas cosas han cambiado. 

El Hotel La Torre permanece en el paisaje saltillense, aunque convertido en una estructura abandonada que hoy sirve como espacio publicitario. 

El Camino Real dejó de recibir viajeros para transformarse en cuartel militar.

También cambió la relación entre aficionados y jugadores. 

En aquellos años no existían los complejos dispositivos de seguridad ni las barreras que hoy separan a las figuras públicas de la gente.

Los estadios cambian, los hoteles desaparecen y los futbolistas se retiran. 

Pero algunos recuerdos conservan intacta su camiseta. En algún lugar de mi memoria siguen pedaleando dos niños convencidos de que el mundo entero cabía dentro de un balón de futbol.


emym@enriquemartinez.org.mx

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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