De todo lo que se ha dicho sobre el libro de Julio Scherer Ibarra, hay una palabra que los duros de la autodenominada cuarta transformación repiten: traidor.
El calificativo principal no es mentiroso. Lo llaman traidor.
Y es que, Scherer no habla desde la banqueta. Lo hace desde las entrañas del obradorismo que él mismo ayudó a construir. Ahí exhibe a hombres como Gertz Manero, Ramírez Cuevas, Zaldívar, López-Gatell, Bartlett… bueno, y a él mismo.
En Ni venganza ni perdón deja flancos escandalosos, abiertos y pendientes de respuesta.
Por mencionar solo un episodio al que he dado seguimiento: en unas cuantas cuartillas hace referencia al rescate y la exoneración del general Salvador Cienfuegos, detenido en Estados Unidos y acusado de vínculos con el narcotráfico.
“El presidente recibe la información completa… y comprueba que nada es verdad”, sostiene Scherer.
¿Comprueba? El proceso no se limitó a un complot de la DEA, como lo manejó el Ejecutivo federal. En este ya habían participado fiscales estadunidenses, un gran jurado y un juez que negó la fianza. Y, como documentó Arturo Ángel en MILENIO 21 horas, el caso aún puede ser reabierto en EU.
Además, autoridades estadunidenses —de acuerdo con fuentes de primera mano del experimentado colega Jesús Esquivel, autor de A sus órdenes, mi general— sostienen que el expediente no fue entregado íntegro y que hay pruebas sólidas.
Scherer va más allá en estos cuantos párrafos: afirma que el fiscal general de la República, Alejandro Gertz Manero, recibió órdenes directas de AMLO y que el propio mandatario decidió liberar y no continuar con las pesquisas contra Salvador Cienfuegos Zepeda.
“Al día siguiente, López Obrador determina el no ejercicio de la acción penal”, se lee. Esto es gravísimo, por donde se vea.
Y si es cierto (que de hecho, sucedió), Marcelo Ebrad mintió (o lo engañaron) cuando aseguró en la mañanera que el general sería investigado en México. Dijo incluso que no hacerlo sería “casi suicida”.
En otra ocasión, Gertz indicó que el gobierno de Andrés Manuel no le avisó del acuerdo para quitar cargos a Cienfuegos.
Total, las contradicciones abarcan asuntos que van más allá de la corrupción.
Porque cuando las decisiones políticas tocan expedientes penales, ya no hablamos de lealtades ni de traiciones. Hablamos de poder e impunidad.
Aquí entre nos
Cayó otro personaje entronado en el sexenio anterior. Finalmente, Marx dejó la SEP.