Con la reforma recién hecha a la Constitución de Nuevo León, ahora, de acuerdo con el Artículo 71, para ser diputado local se requiere “tener 18 años cumplidos al día de la elección”.
O sea que con dicha reforma, a los 17 años, habiendo terminado los estudios de preparatoria, siempre y cuando se cumplan los 18 años un día o unas horas antes del día de la elección, se puede llegar a ser diputado local.
A los 17 años, psicológica y biológicamente, se es un adolescente. Por supuesto que por razones políticas se pueden adelantar las manecillas del reloj; pero si lo esencial para el ejercicio de la vida pública, de acuerdo con Aristóteles (384-322 a. C), es la posesión de la frónesis (sabiduría práctica orientada a la acción), ¿sirve para eso adelantar el reloj?
En el caso del derecho y la acción política, la frónesis (del griego phrónesis) tiene mucha importancia porque el juez no debe limitarse a aplicar mecánicamente la ley, ni el político, henchido de poder, debe actuar a su antojo.
El juez debe comprender los hechos, interpretar correctamente las normas y decidir con prudencia, ponderando las circunstancias del caso concreto, para lo cual se requiere tener una formación humanista, ética y jurídica.
Y en cuanto al político, que para Aristóteles está obligado a poseer la phrónesis, su tarea no consiste solamente en administrar o ganar elecciones, sino en deliberar correctamente sobre aquello que conviene a la comunidad para lograr el bien común.
Al parecer todo esto no lo saben o lo han olvidado los políticos en el Gobierno, ya que ahora, temerosos de quedarse sin herederos, para cooptar a las juventudes a la vida pública han abaratado el acceso al ejercicio de la función pública.
Para ser gobernador ya no son 30 años lo que pide la Constitución, sino 28; y todos los cargos de elección popular de los ayuntamientos, incluso el de alcalde, ahora se pueden lograr a los 18 años.
Sin duda, el futuro es de los jóvenes, pero construirlo exige algo más que deseo y entusiasmo: requiere formación, experiencia, criterio, phrónesis. Y a los 18 años aún no se comprende la complejidad del mundo de la vida.