Cultura

La venganza del tribalismo

Desde que Fukuyama proclamara a la democracia de libre mercado como el Fin de la Historia, la irrupción de lo violento inesperado (el terrorismo, los refugiados, el ascenso de la extrema derecha, etc.) dio a su tesis un carácter cómico-patético, convirtiéndola más en la culminación fallida de un proyecto ideológico que en la descripción de alguna realidad histórica. Sin embargo, quizá sea cierto que

precisamente por la arrolladora fuerza con la que se implantó el absolutismo de mercado, con su correlato del consumo como única opción política para la enorme mayoría de los individuos, sí se produjo a nivel de las conciencias una especie de fin de la historia, entendido como una específica definición de la existencia y sus alcances vinculada, de nuevo, con el consumo y la acumulación como elementos centrales del propósito vital.

Y de manera un tanto paradójica, creo que lo anterior abarcó incluso a ciertos sectores de la sociedad situados en el extremo más vanguardista en temas económicos, de género, sexuales y demás. Por desgracia, quizá se asumió antes de tiempo la universalidad de ciertos valores vinculados con la tolerancia y el respeto a la diversidad que, a partir del discurso y prácticas de los líderes de movimientos cuyo principal motor político es el odio, vuelven a ser cuestionados y atacados a escala masiva, tanto desde la ultraderecha encarnada por energúmenos como Trump o Bolsonaro, como por movimientos de izquierda que trazan alianzas y dan eco al mensaje de grupos religiosos como los evangelistas, como sucede actualmente en nuestro país. En ambos lados del espectro ideológico hay igualmente un ataque frontal al concepto de veracidad de la información, cuando ésta contradiga a la narrativa épica pronunciada desde lo que cada vez se asemeja menos a un podio político y más a un púlpito. La exaltación de lo nacional y el amor a la patria se proponen como los sentimientos que deben mostrar los buenos ciudadanos, so pena de pertenecer al bando de los enemigos, tanto externos como internos.

Bajo este panorama, incluso temas que se podrían pensar zanjados desde una perspectiva al menos teórica de justicia o equidad, como los derechos laborales, la igualdad de género, el aborto, la diversidad sexual, adquieren nuevamente un cariz completamente político, y a menudo es solo la protesta violenta la forma de hacerse escuchar, pues los juegos de tronos cotidianos parecerían demostrar que la pretensión de universalidad de la narrativa de la democracia del consumo tan solo nos ha conducido a una exacerbación del tribalismo, y quizá por eso asistimos al surgimiento de nuevos autócratas que encarnan el arquetipo del hombre fuerte que vendrá a poner orden de una vez por todas. 

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Eduardo Rabasa
  • Eduardo Rabasa
  • osmodiarlampio@gmail.com
  • Escritor, traductor y editor, es el director fundador de la editorial Sexto Piso, autor de la novela La suma de los ceros. Publica todos los martes su columna Intersticios.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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