Que el líder de Morena en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal, salió al paso de los señalamientos sobre su presunta operación política para impulsar la reelección de David Colmenares como titular de la Auditoría Superior de la Federación y aseguró que en dicho proceso no hay “dados cargados”. Más aún, el zacatecano admitió que, tras las acusaciones en su contra, puede haber “fuego amigo”, mismo argumento que esgrimió en días pasados Adán Augusto López a propósito de su salida de la coordinación senatorial guinda, no obstante que insistió en que él tomó la decisión. Ellos se entienden.
Que con el argumento de las “medidas de racionalidad, austeridad, disciplina presupuestal y modernización de la gestión del Poder Judicial”, que encabeza el ministro presidente de la Suprema Corte, Hugo Aguilar Ortiz, las oficinas de los órganos jurisdiccionales tienen “insuficiencia de insumos necesarios” para imprimir, por ejemplo, copias de las demandas que los ciudadanos presentan, por lo que ahora giran instrucciones a ellos mismos a asumir esos gastos, “toda vez que es notoria y del conocimiento de la parte quejosa las insuficiencias en impresoras y tóner”, como puede verse en un oficio consultado por MILENIO.
Que hablando de austeridad, la presidenta del Senado, Laura Itzel Castillo, justificó el salón de belleza que se colocó en la Cámara Alta con el argumento de que todas las legisladoras deben estar “bien presentadas” para las sesiones, pues muchas llegan el martes de sus estados corriendo y directo a la sede cameral. “Las sesiones son muy temprano y los vuelos también, entonces es algo muy normal”, señaló la morenista, que negó, por cierto, que la estética haya sido gestionada por su compañera Andrea Chávez.
Que por cierto, será la próxima semana cuando los senadores arranquen los trabajos con la discusión de la reforma laboral de 40 horas en comisiones, porque estos últimos dos días, con el inicio del periodo ordinario de sesiones, se han dedicado solo a presentar iniciativas para justificar su asistencia.