Política

La degradación no es patrimonio exclusivo de los 'cuatroteros'

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Si nos preguntamos por qué millones de mexicanos son ominosamente indiferentes o resignados (y hasta aplaudidores) ante las mentiras, vejaciones, saqueos al erario y la colusión de autoridades con grupos criminales, tendremos respuestas concluyentes que descubren miseria moral. Ejemplos:

1) Por encima de los ridículos discursos patrioteros hay en nuestra idiosincrasia cierto signo de derrota y vasallaje. Minusvalía espiritual que ha sido alimentada durante un largo pasado para tratar de ocultar ineptitudes, deshonestidades y cinismos gubernamentales. Por eso escuchamos el constante lloriqueo oficialista por los agravios de hace 500 años, suplicando disculpas del gobierno de España, dizque para “sanar nuestras heridas”, sin admitir lo bueno que nos heredó esa conquista, porque no fue solamente brutal y sangrienta sino también vivificadora, empezando por el mestizaje, la cultura, la comida, el idioma y la religión.

2) También debe destacarse que el México moderno (como otros países) ha venido perdiendo valores necesarios para su desarrollo y sana convivencia. El lenguaje se ha corrompido, la palabra no obliga y carece de significado. Incumplirla es audacia, no deshonor. A los “creadores de (valiosos) contenidos” se suman muchos (y muchas) que se contorsionan, dicen una sarta de estupideces y tienen más seguidores. Violar la ley es deporte nacional, no baldón. Las calamidades propician la rapiña más que la solidaridad. La riqueza material rápida, por cualquier medio, es proyecto de vida, y los fuertes lo deciden todo al costo que sea.

3) Siete años del obradorato han evidenciado que el llamado Movimiento de Regeneración Nacional terminó siendo de degeneración nacional. No solo ha sido corrupto desde sus entrañas sino corruptor de la población. Ha empobrecido material y moralmente a México. Ha hecho creer a millones de mexicanos que su única manera de sobrevivir es recibiendo mendrugos oficiales a cambio de sumisión y de poner sus destinos en manos de esos hampones ineptos y cavernarios, aunque les nieguen los servicios indispensables en seguridad, salud, educación y cultura; para ya no hablar de empleos bien remunerados y la infraestructura apremiante en comunidades y caminos. Lo más grave es haberlos convencido de que esa mafia es buena, invencible y eterna.

Está claro que al obradorato lo matará su corrupción, pero seguiremos en el infierno si no somos auténticos ciudadanos. De poco servirá echar al drenaje a los gobernantes indecentes si millones de mexicanos siguen ignorando o despreciando el sentido del deber y el valor de la libertad. Es urgente inculcar en la sociedad los valores éticos y cívicos que le permitan elevar la mirada y decidir su destino.

Si la degradación moral fuera patrimonio exclusivo de los cuatroteros, la solución sería sencilla.


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Diego Fernández de Cevallos
  • Diego Fernández de Cevallos
  • Abogado y político mexicano, miembro del Partido Acción Nacional, se ha desempeñado como diputado federal, senador de la República y candidato a la Presidencia de México en 1994. / Escribe todos los lunes su columna Sin rodeos
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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