Política

TEMPLETE

Que en la esquina donde se cruzan las confianzas y los nombramientos estratégicos apareció un viejo conocido de Coahuila: David Boone de la Garza. Dicen que no es improvisado ni recién llegado, sino perfil de larga data, con credenciales académicas y trabajo altruista que dejó huella en su tierra. Ahora se le ubica como uno de los fiscales de mayor cercanía y confianza de Ernestina Godoy al frente de la Fiscalía General de la República, donde no cualquiera entra ni permanece.

Comentan los que saben que Boone ha sabido combinar bajo perfil con eficacia técnica, una fórmula que en los círculos de la llamada cuarta transformación vale oro. Sin hacer ruido, pero con oficio, se ha colocado como uno de los coahuilenses mejor posicionados en las esferas del poder federal. Y en tiempos donde las lealtades pesan tanto como los resultados, no es dato menor que su nombre suene en oficinas donde se toman decisiones de alto calibre.


Que en el Cabildo se pusieron de acuerdo —y por unanimidad— para darle forma a una estrategia ambiental que suena más ambiciosa que los discursos del Día del Árbol. Se aprobó un mecanismo de coordinación que amarra al gobierno municipal con empresarios y comunidad educativa para entrarle de lleno a la conciencia ecológica, empezando por las escuelas.

Dicen que el diseño no quedó en buenas intenciones: el proyecto será operado desde la Dirección de Arte y Cultura, pero con el respaldo transversal de varias comisiones, en un intento por evitar que la agenda verde se quede solo en campañas de fotos.

La apuesta es clara: limpieza, conservación y corresponsabilidad, pero ahora con participación real de empresas y ciudadanía. Veremos si el entusiasmo se traduce en calles más limpias y menos pretextos.


Que en plena temporada crítica por incendios, a más de uno le quedó claro que no hay margen para la imprudencia en la sierra. La detención de una pareja por encender una fogata en el Cañón de San Lorenzo, dentro de la Sierra de Zapalinamé, encendió también las alertas políticas. Y es que en el gobierno municipal no quieren que un descuido individual termine convertido en crisis ambiental y mucho menos en costo político.

Dicen que la rápida movilización de la Comisaría de Seguridad y Protección Ciudadana no fue casualidad. El mensaje fue directo: tolerancia cero a cualquier conducta que ponga en riesgo el área natural protegida. En tiempos donde cada incendio se magnifica en redes sociales, nadie quiere cargar con la etiqueta de omiso. Por eso, la instrucción fue clara: actuar de inmediato, apagar el fuego y proceder conforme a la ley.

En los pasillos del Ayuntamiento comentan que el operativo también busca mandar señal a excursionistas y senderistas que suelen subir confiados, como si la temporada de vientos y sequía no fuera advertencia suficiente. La Policía Ambiental, aseguran, mantendrá recorridos permanentes y no habrá excepciones, sin importar si se trata de “jóvenes despistados” o visitantes frecuentes.


templete@milenio.com

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