Política

No murió, lo mataron

¿Contra qué era la protesta de ayer? Si ya detuvieron a tres funcionarios por el asesinato de Giovanni López, decían; ya se está haciendo justicia, decían. Una policía corrupta y criminal e incapacitada para servir a la sociedad es una bomba de tiempo que finalmente explotó el pasado 4 de mayo, y nos dimos cuenta un mes después.

Giovanni era albañil y la falta de un pedazo de tela en la cara fue motivo suficiente para que, a golpes, oficiales de Ixtlahuacán lo aprehendieran. No resistió. En Fiscalía dicen que no fue detenido por no usar cubrebocas; su hermano afirma que sí. No importa. A Giovanni lo mataron.

Detonó la ira y el hartazgo social por los elementos policiacos sin respeto a los derechos humanos y autoritaria. ¿Contra qué es la protesta? Contra el eterno abuso policial.

El jueves, una convocatoria pacífica rápidamente pasó a los golpes, incendios y hasta agresiones a los oficiales que, más de una vez, atacaron -sin razón aparente- a ciudadanos que formaron parte de la movilización.

Sí, también hubo elementos lesionados, objetos de la ira social por la muerte de un hombre que, como rezaba en uno de los carteles de la protesta, “sí construía a México”.

Ayer se repitió la historia, aunque en menor intensidad. Pero las denuncias sobre arrestos arbitrarios, agresiones a manifestantes -incluso gente que solamente pasaba por el lugar-, y la presencia de agentes vestidos de civil plagaron las redes sociales, utilizadas como canales de información y herramientas para documentar lo que sucedía a lo largo de la jornada. Hoy, de vuelta a las calles.

La muerte de Giovanni es consecuencia del racismo que muchos mexicanos se niegan a reconocer en la sociedad. ¿O le hubiera pasado lo mismo a un hombre en Providencia? También de la omisión e incapacidad de las autoridades para tener policías que realmente sirvan al pueblo. ¿Dónde quedaron los exámenes de control y confianza? ¿Estos policías los pasaron?

El hecho de que saliera a la luz un mes después, es resultado del miedo y desconfianza ciudadana a sus corporaciones e instituciones de justicia. Y la aprehensión e investigación de los presuntos responsables no es una medalla que se deben colgar, es resultado de la exigencia de justicia social. ¿O lo estaban investigando antes de que se hiciera público el caso? Si así es, ¿por qué apenas los detuvieron?

Giovanni es una víctima más de quienes tienen uniforme, placa y autoridad, pero carecen de ética, sentido común y humanidad; sin embargo, no es la única.

En Tijuana, Oliver López fue asesinado por un oficial que lo sometió pisándolo en el cuello -a pesar de que ya estaba esposado- y terminó con su vida asfixiándolo. Esto ocurrió el 29 de marzo.

Y seguramente habrá decenas que no conocemos -ni conoceremos- por temor a denunciar y la resignación ante la falta de atención por parte de las autoridades.

Giovanni no murió, a Giovanni lo mataron. Lo mataron también las omisiones de las autoridades, el clasismo y la impunidad que ha prevalecido por décadas en nuestro país. Jalisco está encendido y se va a necesitar más que gas lacrimógeno, palos y escudos para apagarlo.

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Dora Raquel Núñez
  • Dora Raquel Núñez
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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