Opinión
Diego Enrique Osorno
Diego Enrique Osorno
  • A propósito de una comunidad que busca

    imagen firmas pluma
    El capitán insurgente Marcos leyó el pasado 2 de octubre un texto titulado Anomalías y normalidades, en el que cuestiona las ideas que son aceptadas como verdades incuestionables en la política, como el combate de las injusticias desde el poder
  • Abrazos, no represión

    imagen firmas pluma
    Las familias buscan a sus desaparecidos, los zapatistas van a abrazarlas y los gobiernos deben responder y dejar de joder.
  • Soy mexicano cien por ciento

    imagen firmas pluma
    Si Julio fue uno de los grandes ídolos populares del México de finales del siglo XX, Canelo se convirtió en una especie de estrella del mercado internacional actual, donde un deportista puede administrar su marca como una empresa...
  • Said y Salma

    imagen firmas pluma
    En algunas azoteas de Tel Aviv, militares y oficiales de inteligencia de Israel relatan con detalle los pormenores.
  • A la gente le gusta el drama

    imagen firmas pluma
    “Yo he tenido mis cosas, mis tragedias y todo, pero no me victimizo, es la diferencia. Yo no voy a ser como Chávez, nunca de su carácter. No soy como él, que grita. Somos dos personalidades diferentes”
  • La negada crisis mexicana en la ONU

    imagen firmas pluma
    Algunas tardes de lluvia, don Gerardo contemplaba con agrado el cerro verde y relampagueante frente a su lugar de trabajo.
  • La vida ha sido mi psicólogo

    imagen firmas pluma
    De manera muy veloz, El Canelo se había convertido en una figura del deporte mexicano que contaba con contratos de televisión y jugosos patrocinios comerciales: “Yo lo que quiero es ser el mejor, uno de los mejores en la historia del boxeo”
  • Pancho Garfias tras bambalinas

    imagen firmas pluma
    A finales de 2003, durante la 59 Legislatura, Francisco Garfias me enseñó los entresijos de San Lázaro.
  • El boxeador que no quería ser Julio César Chávez

    imagen firmas pluma
    Desde su infancia, Saúl Álvarez Barragán aprendió a defenderse: relata que su cabello rojo y sus pecas lo distinguían de los demás niños y lo hacían blanco de burlas, pero aunque no buscaba las peleas callejeras, tampoco se dejaba humillar