Serie periodística “El boxeador que no quería ser Julio César Chávez”/ ROUND 2
A los 23 años, Saúl Canelo Álvarez decidió enfrentarse a Floy Mayweather, el mejor boxeador del mundo, quien tenía 36 años, 44 peleas invicto y era considerado uno de los peleadores más inteligentes y difíciles de golpear en la historia del box.
La pelea se celebró el 14 de septiembre de 2013 en el MGM Grand Arena de Las Vegas, durante las fiestas patrias mexicanas. “Quizá me adelanté, o lo hice muy pronto, pero pues tenía ilusiones y siempre pienso en grande”, me cuenta Canelo durante nuestra entrevista en la que hablamos de su vida y de la de Julio César Chávez.
Money, como se apodaba a Mayweather, ganó por decisión mayoritaria después de doce asaltos. Dos de los tres jueces le dieron la victoria, mientras que el tercero anotó un empate que desató cierta controversia.
“No se logró, siempre digo que por algo pasan las cosas. A veces no nomás es ganar, a veces es lo que se te viene después”, recuerda sobre la que fue su primera derrota profesional. “Me dolió muchísimo, quizás tuve una depresión pero nunca me di cuenta porque sí me dolió mucho. Me pegó en el orgullo porque quería ser el mejor del mundo a esa edad”.
Hasta ese momento, la carrera de Canelo iba en línea ascendente, tras haber debutado en 2005, con apenas 15 años de edad. Para marzo de 2011 tendría su primer campeonato del mundo al derrotar a Matthew Hatton. Durante los dos años siguientes mantuvo ese cinturón superwélter del Consejo Mundial de Boxeo al vencer a Shane Mosley, Josesito López y Austin Trout, sumando nuevos títulos de otros organismos de box.
De manera muy veloz, el joven que no quería ser Julio César Chávez se había convertido en una figura del deporte mexicano que contaba con contratos de televisión y jugosos patrocinios comerciales. “Yo lo que quiero es ser el mejor, uno de los mejores en la historia del boxeo. Eso es lo que quiero”.
José Chepo Reynoso y su hijo Eddy, quienes lo acompañaban desde sus primeros años en el gimnasio, seguían siendo su esquina. La noche de la derrota contra Mayweather, me explica Canelo, representó un antes y un después. “En ese momento duré como un mes pensando mucho y dije ‘bueno, eso no me va a parar para un día ser el mejor del mundo”.
***
—¿Cómo trabajas esa mentalidad tan competitiva que tienes?
—Todo eso que te digo no sé de dónde salió. Ya venía ese coraje, esa mentalidad, esas ganas de ser alguien en la vida. Hace dos años empecé a hacer meditación y todo este tipo de cosas que me va mucho mejor en mi vida personal.
—¿Haces terapia?
—Terapia nunca tuve. Nunca he tenido terapia ni psicólogos ni nada de eso. Creo que la vida ha sido mi psicólogo.
—Algo que veo hablando con boxeadores, no solo Julio, sino también De la Hoya o Tyson es que el tema de la salud mental del boxeador nunca se atiende.
—Nadie estamos equipados para eso y está latente en cualquier momento. Pero creo que la vida me enseñó a conocerme. Mis sentimientos, el cómo me sentía: Preguntarme ¿Qué es lo que me hacía sentir triste?, ¿qué es lo que me hacía sentir feliz?, ¿qué es lo que me hacía sentir agotado?... Siempre me preocupé por aprender a ver por qué me siento así. ¿Qué son estos sentimientos que tengo? Me gusta leer mucho cómo se maneja nuestra mente, cómo se maneja nuestro cuerpo, cómo se manejan las emociones. Me gusta leer sobre todo cómo podemos canalizar todo esto para mejores cosas.
¿Qué es lo que puedo decirle a una persona? Ponte a investigar, a nutrirte, a leer cómo es que se manejan las emociones. ¿Cómo se maneja tu mente?, ¿cómo se maneja tu cuerpo? Cuando entiendes eso, cuando tienes ese entendimiento, creo que es más fácil poder manejar situaciones. Porque siempre tienes que saber que nada es ni bueno ni malo, sino que lo importante es cómo afrontas la situación. Porque puedes llegar a ser campeón mundial y afrontas esa esa situación de mala manera, entonces te echas a perder.
La derrota la afrontas de mala manera y también te echas a perder. Creo que no es ni bueno ni malo todo lo que te pasa, sino cómo afrontas la situación.
—Ya estando ahí en el ring, ¿qué es más decisivo, la mente o el cuerpo?
—Los dos. Si no tienes la mente, no tienes el cuerpo; si no tienes el cuerpo, aunque la mente quiera, no va a poder. Creo que los dos son muy importantes. Puedes haber hecho una preparación increíble, pero si tu mente no está funcionando, es lo mismo. Y como que en la batalla que pierden muchos boxeadores es justo mental. Porque sí, puedes prepararte y hacer una muy buena preparación, pero si mentalmente no estás ahí, pues no estás ahí. Igual: si mentalmente estás bien, pero no hiciste una buena preparación, es la misma.
—Me asombra un poco tu salud mental o tu trabajo mental. En el caso de Julio, ¿qué balance harías tú de su figura, considerando que es alguien que igual que tú, viene de abajo y una carrera llena de proezas históricas, como la de 90 peleas invicto, pero que luego tuvo también un momento de delirio y derivó en una caída.
—Yo obviamente a todo peleador lo admiro y Julio César Chávez siempre lo he visto y mi admiración para él. Siempre lo saludo y lo respeto porque para mí es de respetar todo lo que hizo y todo lo que significa para México, también para los peleadores.
Obviamente todo lo que pasó en su vida, las drogas, esto y el otro, pues siempre hay un porqué. Yo no sabía que su papá era alcohólico ni mucho menos, pero ahí está, por eso él se metió al alcohol y una cosa te lleva a la otra; después vino la fama y todo. Le ofrecieron drogas alcoholizado y es muy difícil poderte manejar cuando vienes de algo que normalizas, entonces, yo en lo personal lo vi en momentos cuando todavía él estaba drogándose, pero obviamente yo como persona, ¿qué hice? Admirarle lo que hizo como peleador y agarrar lo mejor que él tiene o que tuvo.
Ahora, el poder llevar 17 años sobrio creo que es la mejor victoria que ha tenido en su vida, porque eso no es gripa. No cualquiera puede pasar por eso. Mi admiración y mi respeto siempre para Chávez.
(CONTINUARÁ…)