Policía

La Bondi

SERIE PERIODÍSTICA “MUERTE SÚBITA” / CAPÍTULO VI

El deportista en la plazoleta que se ubica cerca del sitio donde perdió la vida. especial
El deportista en la plazoleta que se ubica cerca del sitio donde perdió la vida. ESPECIAL

Fui al Club Toluca y busqué al gerente que contrató a Mario Palacios Montarcé. Víctor Cienfuegos Arochi es un militante del PRI, delgado y de pelo corto, que ahora solo es asesor administrativo del club. Después de esperarlo una hora, aceptó platicar conmigo mientras se dirigía al estacionamiento por su auto. Durante los primeros dos minutos no paró de caminar y de alabar a Mario Palacios. Luego me dio la dirección exacta del sitio donde había muerto.

—¿Falleció en un asalto? —pregunté.

Arochi —como le dicen en el Club— detuvo su paso y me miró a los ojos.

—Murió de muerte natural— respondió y siguió caminando hacia el coche.

Esta primera charla con el gerente del club que contrató a Mario, me había parecido como una de esas entrevistas oficiales en una embajada en las que, por razones diplomáticas, los interlocutores no deben excederse en la duración ni en la familiaridad de los comentarios.

Cerca del centro, en Lerdo de Tejada, esquina con Josefa Ortiz de Domínguez, estuvo la panadería La Bondi, donde Mario fue asesinado y adonde acudí después de que Arochi me dio la dirección.

Al poco tiempo de la muerte del tenista, el negocio, propiedad de la familia Reyes, cerró sus puertas. El local permaneció así un tiempo hasta que sufrió modificaciones en su interior y en su fachada y se convirtió en una tienda de artículos Telcel atendida por una chica malhumorada que dice que no tiene la menor idea de lo que sucedió ahí en 2003.

En contraesquina de lo que se conocía como la panadería La Bondi está un taller de llantas Euzkadi y una plazoleta. A la vuelta, una oficina distrital del IFE. Los empleados de los negocios vecinos no recuerdan nada de aquel homicidio. Solo en la funeraria Cristo Rey, a unos cuantos metros, el dependiente se acuerda de algo sobre un crimen cometido en la panadería, poco antes de que la cerraran.

“Lo que se supo fue que asaltaron a un hombre y que era alguien que no era de aquí del Estado de México. Pero me llamó la atención que en los días siguientes casi no se dijo nada en las noticias, porque yo le platiqué a mi esposa y ella me dijo que nunca vio que pasaran la noticia en la televisión ni nada, cómo tú sabes qué ocurre cuando pasa una cosa como estas”.

Toluca, la capital de un estado gobernado entonces por el PRI desde hace más de ochenta años, es quizá una de las ciudades que tiene más periódicos en circulación en México, aunque algunos de ellos, como se dice, solo se publican religiosamente, cuando Dios quiere. De las quince publicaciones que había el año en que mataron a Mario, solamente dos diarios, El Sol de Toluca y Cambio, publicaron notas como susurros sobre el suceso del 21 de noviembre de 2003.

Arturo Callejas, a la postre reportero policial de Cambio, me contó el extraño modo en que el diario supo lo sucedido: no fue por el ritual aviso del jefe de prensa de la policía, sino porque el dueño de un negocio vecino a la panadería se lo contó a un editor. En el caso de la nota publicada en El Sol de Toluca nunca hubo referencia al hecho de que Mario Palacios había sido instructor de tenis de mesa del prestigiado Club Toluca.

Mario Carrasco, director de Servicios Periciales de la Procuraduría General de Justicia del Estado de México, en ese entonces subdirector jurídico de la Secretaría de Gobierno, me confirmó escueto: “Su muerte fue ocasionada por un disparo en la sien y los asesinos no han sido detenidos”.

Con el paso de los días, un trabajador de la procuraduría que contacté extraoficialmente, pudo acceder el expediente TOL/HLN/I/2747/2003, el cual se había abierto a causa del homicidio del maestro de ping pong. “Es uno de los expedientes con menos hojas que he visto en toda mi vida”, me dijo, para luego contarme que venían tres declaraciones ministeriales de testigos o personas relacionadas con lo sucedido.

De más de una treintena de amigos y conocidos de Mario Palacios que entrevisté en Toluca, todos me confirmaron que nunca habían sido citados a declarar y que no se habían enterado de investigación alguna. No se enteraron, porque nunca la hubo. “El caso fue archivado —me dijo el funcionario de la procuraduría—. No hubo investigación”.

Busqué a un alto funcionario judicial del gobierno de Enrique Peña Nieto: “Ese caso no se resolvió y nunca se resolverá —me aclaró con voz de gurú más que de amenaza—. Es un tema bastante delicado. Averigua cómo fue que se lo llevaron hasta Argentina. Y no murió en un asalto. Checa eso. Es todo lo que te puedo decir. Y recuerda que yo no te dije nada. Ni te conozco”. 

***

Toluca, 13/10/99

Hola a todos, escribo rápido porque me voy a Kuala Lumpur. Es Malasia, cerca de China, Mongolia y la India, no sé todavía. Lo busqué en el mapa. Es el Campeonato Mundial de Dobles. El otro que fui fue en Holanda, pero era el de singles. En la otra caja va una carta grande con fotos y regalos. Me cambié de casa a media cuadra de la otra. Es un departamento en el primer piso a una cuadra y media del club. Debido al último terremoto (ya van cuatro, el primero estaba Ringo) se rajó la cocina y habitaciones, y el segundo y tercero fueron leves, solo tiraron cuadros, pero el último se cayó el techo ya. Un pedazo un poco más grande que la pelota de futbol, y me rompió una mesa de vidrio redonda. Esa noche dormí con un agujero en el techo, pero al otro día subimos con el dueño y vimos que el tanque de 1000 litros estaba a punto de caerse y no lo quería cambiar, así que me fui. El club enseguida me consiguió uno de 3 dormitorios con placares corridos, cocina, comedor, baño, nuevo recién pintado, con cable y todo. María Eugenia lo está decorando. Espero que no se vaya, porque la quieren trasladar a Guadalajara o Mérida, esperemos que no pase nada.

Espero que les gusten las cosas. Acá hay de todo y barato. El 22 de diciembre estoy allá hasta el 3 de enero porque el 5 de enero hay un torneo muy grande con un equipo chino. Aquí le mando un libro a Kela, de los bonsais. Pero cuando regrese en 10 días le mando los troncos y las hojas ya hechos para que los arme. Mientras que lea el libro, que no compren juguetes ni cosas para los chicos porque yo llevo de aquí. Manden a decir qué festejos van a hacer para Navidad, así les mando luces, guirnaldas o cualquier cosa. Saludos de María Eugenia, un beso para todos. En la otra caja van fotos, regalos, una carta larga. Esta salió urgente porque cuando Kela me escribió decía que el 30 de octubre festejaría en la casa de ella Halloween.

Chau, un beso para todos.

Mario

Chau. Me voy a Malasia, pero en 10 días vuelvo, así que escriban carajo y manden fotos. Yo después se las llevo en diciembre. 

(CONTINUARÁ…)


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Diego Enrique Osorno
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