Política

Un ejemplo de la regresiva propuesta

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Aunque el coordinador de la bancada Verde en el Senado, Manuel Velasco, afirma que su partido “coincide en el 90 o 95 por ciento” con la iniciativa presidencial de reforma político-electoral, lo cierto es que ni él todavía conoce la propuesta específica, y varios de sus correligionarios han advertido que no respaldarán su aprobación.

Más tajante, la fracción del Partido del Trabajo en San Lázaro proclama:

No al regreso del viejo partido de Estado que dominó México de 1929 a 2018. Lucharemos por preservar la pluralidad política y evitar la desaparición del sistema de partidos…”.

Desde 2018, el PVEM y el PT han apoyado todas las ocurrencias de cambios a la Constitución y a las leyes propuestas por el obradorato, pero ahora parece que sus bancadas legislativas, no las de oposición, serán las causantes de un estrepitoso primer fracaso político de la presidenta Claudia Sheinbaum.

A los dos partidos se les conoce como compañeros de viaje y parásitos de Morena interesados en conservar cuotas de poder y dinero fácil, pero el proyecto que se les pide apoyar es, efectivamente, un despropósito regresivo que pone en jaque a la democracia mexicana.

Uno solo de los puntos contemplados en el decálogo presidencial —breves enunciados que hasta ayer no se traducían en una iniciativa formal, porque su entrega al Congreso se ha pospuesto en dos ocasiones— retrata la estulticia del planteamiento que obliga a los candidatos plurinominales a buscar el voto haciendo campaña para que “el pueblo” los elija.

Exdirigente nacional de Morena, la senadora hoy petista Yeidckol Polevnsky razona:

“Se pretende que los pluris en Cámara de Diputados hagan campaña en toda la circunscripción. ¡Imagínense! Un diputado de mayoría va a hacer campaña en un distrito electoral y un pluri en cinco estados en 40 distritos, y sin recursos, porque no tendrá recursos. Creo que eso está fuera de toda realidad. Creo que no es tema lógico. Y en el caso del Senado, creo que no se deben eliminar las plurinominales, pero sí replantear perfiles de elección, porque a veces los perfiles son impresentables”.

La presidenta Sheinbaum, sin embargo, ha insistido:

“No vamos a entrar a una negociación para regresar a las listas de pluris”.

Asegura que fue “el pueblo” quien pidió la reforma e insistió en que las elecciones deben ser más baratas, recortando 25 por ciento del presupuesto al Instituto Nacional Electoral y a los partidos políticos.

La puntada de obligar a los candidatos pluris a hacer campaña en hasta cinco estados es apenas una muestra de una cadena de insensateces.

Bajo el pretexto de abaratar la democracia, lo que se propone implica empobrecerla, debilitar a la autoridad electoral, pauperizar a los partidos y volver inviables campañas que terminarán dependiendo de recursos opacos.

Cuando la política institucional se vuelve precaria, la competencia deja de ser democrática y se vuelve territorial, clientelar y/o criminal.

Eso no abarata la democracia: la degrada…


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Carlos Marín
  • Carlos Marín
  • cmarin@milenio.com
  • Periodista con 55 años de trayectoria, autor del libro Manual de periodismo, escribe de lunes a viernes su columna "El asalto a la razón" y conduce el programa del mismo nombre en Milenio Televisión
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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