Política

Adiós a la civilización

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Lo que propone Trump, o lo que se está consolidando con las últimas acciones de su gobierno, es un nuevo orden mundial basado puramente en la fuerza y carente de cualquier ambición civilizatoria. Un mundo en el que unos cuantos países se arrogan el derecho de expoliar a los demás según su conveniencia. Es un planteamiento viejo y conocido. Un franco retroceso y un mundo en el que a muy pocos les puede apetecer vivir.

Más allá de Venezuela, más allá del continente americano, el discurso de Trump tras el operativo de extracción de Nicolás Maduro de Caracas tiene implicaciones globales. El operativo en sí mismo iba a tener repercusiones diversas, pero fue sobre todo la posterior e inolvidable conferencia de prensa de Trump la que envió el mensaje franco de que definitivamente ya estamos en un nuevo mundo.

Trump empezó felicitándose por el exitoso operativo, se pavoneó por la fuerza desplegada y por lo que llamó sus incomparables fuerzas armadas. Después procedió a anunciar que gobernaría directamente Venezuela y definió los objetivos que se planteaba conseguir: hacerse con el control de la riqueza petrolera de ese país y eliminar la influencia y presencia de potencias adversas en la zona como Irán, China y Rusia. Ni una sola vez mencionó la palabra democracia, en ningún momento intentó justificar la incursión armada diciendo que se recurría a la fuerza como último recurso y ante las repetidas y flagrantes violaciones a los derechos humanos de ese régimen o como consecuencia del fraude electoral cometido en 2024. Solo, de pasada, mencionó a los venezolanos como potenciales beneficiarios de que las compañías estadunidenses se hagan cargo de explotar sus recursos petroleros. Tampoco propuso un plan para, en un plazo definido, devolverles a los venezolanos su soberanía y el manejo autónomo de sus recursos. Nada de eso.

Fue ese discurso lo que viene a consolidar algo que ya se venía perfilando desde que China aprovechó la pandemia para violar el compromiso que había firmado en 1984 con Gran Bretaña de que Hong Kong no sería gobernado como el resto de ese país. Eso fue un aviso. La invasión de Ucrania por parte de Rusia encendió ya francamente las alarmas en febrero de 2022. Y la operación de Trump en Venezuela, y la forma en que la justifica, vienen a confirmar el nuevo orden mundial. Uno en el que tres potencias se reparten el mundo y pueden proceder en sus respectivas áreas de influencia como mejor les parezca y cuando así lo consideran necesario para defender sus intereses o satisfacer sus necesidades.

Caben entonces las siguientes preguntas: ¿Estamos a días, semanas o meses de ver a China apropiarse de Taiwán? Más allá de Ucrania, ¿está Rusia ya planeando retomar el control de los países bálticos, o de Polonia, o de alguna otra nación que en su momento perteneció al imperio soviético? y ¿Estados Unidos intentará, como lo afirma, apropiarse próximamente de Groenlandia?

Los horrores de la Segunda Guerra Mundial (con un saldo de alrededor de los 80 millones de muertos) escarmentaron a la humanidad e impulsaron a los líderes de la época a construir un sistema basado en reglas con ambiciones morales y civilizatorias. Algunos, pocos, todavía lo recuerdan. Son los que saben (como los finlandeses, polacos, bálticos) que si ese nuevo orden mundial se impone serán miles, cientos de miles los muertos en el intento por defenderse de Rusia. Por solo hablar de esa zona.


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Denise Maerker
  • Denise Maerker
  • Periodista con amplia trayectoria en medios de comunicación, ha sido la cara de importantes noticieros como "En Punto", y "Atando cabos". Su enfoque claro y directo en los temas de coyuntura la ha convertido en una de las figuras más confiables del periodismo mexicano.
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