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Norteamérica es inevitable (segunda parte)

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La semana pasada argumenté que Norteamérica reúne algo que ninguna otra región puede replicar en su conjunto: mercado, capital, tecnología, recursos naturales y capacidad manufacturera. La economía que viene hará esa combinación todavía más valiosa.

La inteligencia artificial parece un negocio de algoritmos, pero también es una industria física. Necesita servidores, centros de datos, redes eléctricas, energía y una cadena industrial capaz de fabricar el equipo que los hace funcionar. Ahí comienza a aparecer una nueva geografía económica.

México ya forma parte de ella. Durante el primer semestre del año produjo alrededor de 40 por ciento de los servidores importados por Estados Unidos. Entre enero y julio, esas ventas alcanzaron 46 mil 900 millones de dólares. La inversión estadunidense en centros de datos está convirtiendo al norte de México en parte de la infraestructura física de la inteligencia artificial.

Pero fabricar servidores es apenas una pieza. La nueva economía requiere minerales críticos, electricidad, infraestructura y capital. Es justamente ahí donde las fortalezas de los tres países se multiplican entre sí.

Estados Unidos aporta capital y tecnología. Canadá cuenta con enormes recursos energéticos y minerales. México agrega manufactura, talento, ubicación y una base industrial integrada durante más de tres décadas. La ventaja está en que la región puede producir conjuntamente.

Para México, eso convierte la infraestructura en política industrial. El programa de inversión 2026-2030 contempla 5.7 billones de pesos en más de mil 500 proyectos, con más de la mitad destinada a energía. El Plan México apunta en la misma dirección: elevar el contenido nacional en cadenas como electrónica, semiconductores, automotriz y aeroespacial.

Eso exige capital paciente. Carreteras, generación eléctrica, transmisión, parques industriales y centros de datos requieren inversiones cuyo horizonte se mide en décadas. Los recursos administrados por las Afores pueden financiar proyectos rentables de largo plazo que fortalezcan la capacidad productiva y generen rendimientos para el retiro de los trabajadores.

La discusión sobre Norteamérica suele concentrarse en aranceles y negociaciones comerciales. Importan, pero debajo ocurre una transformación mayor. La inteligencia artificial, la seguridad energética y la reorganización de las cadenas productivas aumentan el valor de tener cerca tecnología, recursos, fábricas, capital y consumidores.

La primera etapa de la integración norteamericana estuvo impulsada por el comercio. La siguiente puede estarlo por la necesidad de construir juntos. México tiene la oportunidad de convertirse en uno de los lugares donde se construya la infraestructura de la nueva economía. Norteamérica es inevitable; el lugar que México ocupe en ella es central.

Alfa positivo. La inversión fija bruta en México creció 6.03 por ciento interanual en julio, con cifras desestacionalizadas, su mayor ritmo desde ese mes de 2024. Fue impulsada por el aumento de 6.9 por ciento de la construcción.



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David Razú
  • David Razú
  • Economista dedicado a temas de finanzas, inversiones y previsión social. Director General de Afore XXI Banorte.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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