Negocios

La política industrial se llama datos

Durante décadas, la política industrial se construyó alrededor de carreteras, puertos, energía, parques industriales y tratados comerciales. Todos siguen siendo indispensables, pero los avances digitales han incorporado un nuevo factor de competitividad que pocos países han colocado en el centro de su estrategia: los datos.

La carrera tecnológica suele explicarse como una competencia por desarrollar mejores modelos de inteligencia artificial o fabricar semiconductores más sofisticados. Sin embargo, ambos dependen de un recurso previo: enormes volúmenes de datos de calidad. La verdadera ventaja ya no consiste sólo en diseñar mejores algoritmos, sino en disponer de información que permita aprender, anticipar y optimizar procesos productivos.

Como una de las principales potencias manufactureras del mundo y mayor socio comercial de Estados Unidos, México genera diariamente millones de datos sobre producción, calidad, mantenimiento, logística, consumo energético e inventarios. Esa información constituye un activo estratégico para la competitividad del país.

La evidencia es contundente. McKinsey ha documentado que las empresas que integran sus datos operativos con inteligencia artificial obtienen mejoras relevantes en productividad, eficiencia energética, mantenimiento predictivo y rentabilidad. En México, un estudio del Centro México Digital, elaborado con información del Inegi, muestra que cada incremento de diez puntos porcentuales en la adopción de IA en la manufactura se asocia con un aumento de 18.8 por ciento en la producción por unidad económica. Paradójicamente, apenas 4.8 por ciento de las empresas manufactureras utiliza esta tecnología.

La revisión del T-MEC, el nearshoring y la negociación del Acuerdo Global con la Unión Europea ofrecen una oportunidad excepcional para incorporar esta visión. Los avances recientes de la Agencia de Transformación Digital confirman que el país puede construir capacidades institucionales en materia de datos, tecnología pública e inteligencia artificial. Toca extender esa visión al aparato productivo, fortalecer la colaboración entre gobierno, academia y empresas, y convertir los datos en un activo estratégico de la política industrial.

México ya acreditó que puede convertirse en una potencia manufacturera. El siguiente paso es transformarse en una potencia de inteligencia industrial. Para lograrlo será necesario seguir impulsando infraestructura digital, talento especializado y reglas que promuevan la innovación. Porque la competencia global ya no será únicamente por fabricar más, sino por aprovechar mejor los datos que cada fábrica genera todos los días.

Alfa positivo. Chedraui anunció una inversión de 7 mil 800 millones de pesos y la apertura de 245 unidades de negocio en el Estado de México en los próximos cuatro años, con una generación de 15 mil empleos directos e indirectos.


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David Razú
  • David Razú
  • Economista dedicado a temas de finanzas, inversiones y previsión social. Director General de Afore XXI Banorte.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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